Un documento más en relación a la formación analítica lacaniana. Espero que con la publicación de este mes de Febrero de 2022, se despierte interés por dicha temática.
Coacalco de Berriozabal, a 17/07/21
MTRO. PS.
ALEJANDRO FABELA ALQUICIRA
C.P.R.S. Ecatepec
jaliscoafa@yahoo.
Com.mx
blogsb86@gmail.com
EL PASE EN LA ENSEÑANZA ANALÍTICA
Interesante la temática del día de hoy, 17/07/21, con
respecto a la actividad de “lectura en voz alta: J.Attal, El pase..., sesión a
cargo Alberto Sladogna.
De ahí se deriva la segunda pregunta: ¿Si el río nunca es el
mismo dos veces como se puede hacer una evaluación o “un pase…”, sobre todo si
quienes son testigos se conforma de una heterogeneidad de sujetos que evalúan y
existe la singularidad de quien testimonia? Pregunta que suscita señalamientos,
porque en realidad, creo que no puede haber evaluación de tal manera. Pero dado
que se habla del pase… que diga o certifique que se es analista, refiere de
manera obligada a las instituciones que soportan o avalan dicho pase. Algo
posible solo si y sí, hay un marco referencial, que sostenga la denominación de
la institución. Que cuente con conceptos acabados que la definirán como
institución.
En esta ocasión de manera personal insistía el comentario
sobre Heráclito, quien afirmaba que nadie se baña en el mismo río. Cuestión que
conocí desde mi época de la preparatoria, en la materia de Introducción a la
Filosofía. Y me preguntaba, que tenía dicha frase, que ver con “El pase…”, en
la enseñanza y la práctica analítica, de acuerdo al texto de José Attalt, sobre
la tercera proposición de Lacan de Octubre, de 1967.
En la actividad se ha señalado en varias ocasiones, que si existen
los conceptos acabados, se termino el concepto y significaría la muerte del
conocimiento. Lo cual curiosamente se encadenaría con otra temática de la
sesión, con respecto a las lápidas o la lapidación. Términos que conllevan a la
religión y a la muerte. De esta manera sería válida, la alusión a las lápidas
de los cementerios, donde se inscribe un nombre o un epitafio, que define al
muerto. Sea sujeto o escuela psicoanalítica. En tanto que hablar de la
lapidación[1] se
puede hacer en un doble sentido. El que me parece más correcto es el que señala
José Attalt, asociado a golpes del conocimiento, que creo derrumbarían los
conceptos acabados, que daría muerte al psicoanálisis. Es una piedra que
derrumba dichos conceptos y que promueven el conocimiento. Y no el segundo
significado de la lapidación. Esta como práctica religiosa, en especial entre
los Judíos, como castigo para los herejes y las adulteras, con la muerte por
apedreamiento[2]. Apedreamiento favorable, ya que permitirán la
evolución del conocimiento, al derrumbar conceptos acabados, tal como de esa
manera se hicieron caer las murallas de las ciudades fortificadas. Ciudades que
desaparecieron y cayeron en el olvido, pero sus restos arqueológicos no
desaparecieron. O que fueron absorbidas o incorporadas a las nuevas
civilizaciones o concepciones teóricas. ¿Que tendrá que ver aquí la religión?
No solo la religión sino también la ideología y la ciencia,
que crearon sistemas de pensamientos acabados, a través de sus dogmas,
coherentes, congruentes, irreductibles a la lógica y sistematizados. Auténticos
sistemas delirantes, que crearon diez siglos de la vida Medieval. Misma que fue
derrumbada por el Renacimiento, al golpear los dogmas establecidos. Importante
esto, porque al leer “El libro negro del psicoanálisis”[3],
se concluía en los defectos de dicha corriente de pensamiento, que afirmaba que
el mismo Freud y Lacan, se equivocaron en sus concepciones psicoanalíticas. Es
decir, que si ambos autores hubiesen hecho sus “pases” respectivos no habrían
aprobado ni sería psicoanalistas. Por eso es pertinente regresar a ¿quienes son
los “heterogéneos evaluadores”? En “el Libro Negro del Psicoanálisis”, son los
viejos detractores y enemigos de Sigmund Freud, médicos y psiquiatras, quienes
negaban la practica analítica a los No Legos, en 1920, agregando ahora en el
siglo XXI, cien años después a los Terapeutas Comportamentales. Personas que
leyeron desde sus propios marcos conceptuales la obra psicoanalítica e
intentaron apropiarse de la misma. Criticando los conceptos y la práctica
analítica. Temática, sobre la que psicoanalistas actuales insisten, a través
del face book, en Argentina en el 2020. Afirmando que solo los psiquiatras
deben ser autorizados para la atención de la enfermedad mental, tal como ya se
había delimitado con el Presidente Juan Domingo Perón. No hay que olvidar que
el mismo Freud en 1920, señalaba que dichas personas eran las menos idóneas
para la experiencia analítica.
Postura por demás riesgosa, pues ocurriría como la anécdota,
“chusca”, de en relato bíblico, donde se dice, que al tratar de lapidar el
pueblo de Israel, a una mujer adultera, Jesús de Nazaret los enfrenta
señalando, que “el que éste libre de pecado que arroje la primera piedra”. La
turba se detiene excepto una persona, el marido ofendido. De acuerdo a esto,
quien podría hacer el “pase”, como los refiere Lacan y como lo comunica José
Attalt. Surgiría una nueva Inquisición, a la que no le importa la inocencia o
culpabilidad, pues todos son culpables antes de iniciarse el testimonio o el
“pase”. Situación que en otra sesión de “Lectura en voz alta”, me hacía
recordar la discusión de Sigmund Freud, en 1920, para defender la práctica
analítica por los No Legos.
Una última anécdota personal, en relación a la evaluación o calificación
como intervención analítica, se dio en 1982, durante la supervisión de un caso
clínico. Se decía, en pocas palabras y más a menos así, que era el antipsicoanalista,
por el manejo de un caso. El sujeto, padre de un farmacodependiente, hablaba y
hablaba sin parar, hasta que se le dice, que es como un niño. Continuando el
dialogo inicial, de repente se detiene y pregunta: ¿Por qué dice que soy como
un niño? Se ausente del trabajo analítico, regresando a la institución ocho
meses después. Coincidiendo de nuevo en el tratamiento conmigo. Saluda
cordialmente y habla aproximadamente por treinta minutos. Una vez más se
detiene y repregunta: ¿Por qué aquella vez me dijo que era como un niño? En la
supervisión, se decía a los demás supervisados, que quería que se le dijera al
analizado. Tan acertada había sido la intervención fue, que después de ocho
meses, seguía pensando en el señalamiento que se le hizo. Se decía que eso era el
análisis, no el decirle que tenía o hacer consciente lo inconsciente, etc. Sino
enseñarlo a pensar sobre sí mismo. ¿Se habría logrado con ello “un pase…”, un
testimonio, con Otros y otros?
MTRO. PS.
ALEJANDRO FABELA ALQUICIRA
C.P.R.S. Ecatepec
jaliscoafa@yahoo.
Com.mx
blogsb86@gmail.com
[1] LAPIDAR: Tr. Apedrear. LAPIDA; f.
Loza con alguna inscripción. Grijalbo: Diccionario
práctico de la lengua española. (1988). (2a. ed.). Barcelona. Grijalbo.
[2] La
Biblia.
[3] El libro Negro del psicoanálisis.
(Inédito). Meyer, C., Borch-Jacobsen, M., Cottraux Didier, J., Van
Rillaer, P. J. El Libro Negro del Psicoanálisis: Vivir, pensar y sentirse mejor
sin Freud. file:///C:/Users/alex/Documents/LIBROS%20Y%20ESCRITOS/libro%20negro%20del%20psicoan%C3%A1lisis%20%E2%9C%93L%C2%AE.pdf
https://www.blogger.com/blog/post/edit/6736471220288410763/1035589248523746829
No hay comentarios:
Publicar un comentario