sábado, 1 de junio de 2019

EL PSICOANALISIS Y SU RELACIÓN CON LA TEORIA DEL CONOCIMIENTO


El presente trabajo se realizo durante mi formación como maestro en psicología clínica y fue fruto de la reflexión filosófica del psicoanálisis en relación a su determinación como una ciencia. de esto ya han pasado 33 años.

México, D. F. Septiembre 2, 1986.


EL PSICOANÁLISIS Y SU RELACIÓN CON LA TEORÍA DEL CONOCIMIENTO


Ps. Alejandro Fabela Alquicira
Maestría en Psicología Clínica[1]
Facultad de Psicología de la U. N. A. M.


INDICE


EL PSICOANÁLISIS Y SU RELACIÓN CON LA TEORÍA DEL CONOCIMIENTO

INTRODUCCIÓN.

I.                   FORMA DE ABORDAJE.

II.                SUBJETIVISMO.

III.             DOGMATISMO.

IV.             RELACIÓN ENTRE EL PSICOANALISIS Y LA TEORIA DEL CONOCIMIENTO.


BIBLIOGRAFIA.



EL PSICOANALISIS Y SU RELACIÓN CON LA TEORIA DEL CONOCIMIENTO


INTRODUCCION


Anteriormente afirmaba: “…Sin embargo, a pesar de la variedad de postura[2], podrá resumirse, que la finalidad de cualquier técnica o medio terapéutico, es aliviar el dolor y lograr el bienestar del individuo que sufre[3], sea esto en el cuerpo físico, en lo psicológico o en lo social” (5). Más, la conformación de tales técnicas o medios no es espontánea[4], sino producto de una practica clínica, aunque no en todos los casos, o de la aplicación o extrapolación de la elaboración teórica con respecto a los campos físicos y sociales. No siendo el interés, en este momento, los aspectos físicos y sociales, es necesario prescindir de ellos arbitrariamente en un análisis y profundización en torno a los mismos. Quedando como punto de partida para el presente trabajo el factor psicológico a abordar[5].

Ahora bien, la práctica terapéutica tiene que sustentar sus medio de acción, en una concepción de la enfermedad o de los trastornos que pretende tratar. Concepción que implica una conceptualización de sus mecanismos, de sus manifestaciones, de su evolución, de su etiología, etc., de dicho proceso mórbido. Pero esto, a pesar de todo, quedaría incompleto si no hay una elaboración conceptual del hombre; quien después de todo es quien sufre, quien llegara a enfermarse o quien requerirá de ser tratado. De esta manera se conforma la psicología, en general, y la psicología clínica, en particular, como una diciplina que se orienta hacia la comprensión y tratamiento de la enfermedad psíquica del ser humano; apoyadosé para esto en una concepción psicológica del mismo.

Sin embargo, elaborar un concepto, tanto del hombre como de la enfermedad psíquica, no es empresa fácil. Es así, como surgen diferentes enfoques o escuelas dentro de la psicología, que intenta tal objetivo, que es la conceptualización del ser humano y de su psicopatología; constituyendo, como también se afirmaba anteriormente. “la torre de Babel que es la psicología (4)”. Que agregando y particularizando puede indicarse, en lugar de psicología, psicología clínica.

Desde una perspectiva distinta, pero continuando en el terreno de la psicología clínica, esta no sólo pretende tratar y comprender la enfermedad y al ser humano. A esto debe agregar la necesidad, de quienes ejercen esta diciplina, de validar tanto su práctica clínica, como la teorización de la misma y de la psique del hombre. Propósito que se pretende alcanzar mediante la investigación y el estudio sistematizado de dichos aspectos. Sistematización que se alcanza por el abordaje metodológico de la psique; que a su vez será lo que le confiera, a la investigación y estudio, un estatus de ciencia.

Retrocediendo en lo desarrollado hasta aquí y no siendo posible, en este escrito, analizar las diferentes posturas de la psicología clínica, por no ser ese el objetivo que se pretende, se prescindirá, nuevamente en forma arbitraria, de todas las diversas escuelas psicológicas, con excepción del psicoanálisis.

Desde sus inicios, la polemización alrededor del psicoanálisis, se ha enfocado en diversos aspectos de este. Y algunos de los resultados con respecto a esta diciplina, que su autor calificó de científica, son:

1.      Su negación como científica,
2.      Su proscripción.
3.      La “ruptura” o la “segregación”.
4.      Su continuación.
5.      Su revisionismo. 

Con respecto a las dos opciones primeras, su comprensión es posible si se les focaliza desde la afirmación siguiente: “…pude decirse que la ciencia, específicamente la psicología, se ejerce en un sistema social; el cual determina tanto lo que es ciencia, como lo que ella ha de investigar. Tal sistema es poseedor de una ideología, que participa en la determinación de la ciencia y la investigación” (4). Es decir, que el sistema, orden o ideología dominante contextúan, tanto el surgimiento como el desarrollo de la conceptualización de la ciencia y de la práctica científica. De esta forma, la postura epistemológica que sustenta el positivismo de la ciencia, el empírismo, niega toda posibilidad de estatus científico a la práctica psicoanalítica, tanto en su aspecto teórico como técnico. Con el fin de evitar confusiones y generalizaciones falaces, debe aclararse que lo anterior sirve para ejemplificar una alternativa hacia el psicoanálisis, a parir de su cuestionamiento como científico. Aclaración que es pertinente, ya que en el presente escrito no se pretende discutir cual es la postura metodológica, epistemológica, teórica o filosófica es científica; lo que se pretende es reconsiderar una diciplina, tan cuestionada, y su relación con la teoría del conocimiento. Esta opción, como podrá observarse, no implica la proscripción total, sino que tal vez, propicie su relegamiento, del psicoanálisis, al más puro dogmatismo teórico, a lo místico o a lo mítico.

De proscripción y expulsión puede hablarse, como en el caso de que dada la ideología imperante, el sistema social prohibe la práctica psicoanalítica; quizás por denominarla como un instrumento del estado, que favorece la sujetación del hombre (Nestor Braustein y colaboradores, 1985) y el ocultamiento de la realidad, manejar los medios y modos de producción, ideologización del hombre, ocultación de la explotación a que son sometidos los mismos trabajadores, etc., mediante la elaboración racional (Nestor Braustein y colaboradores, 1985) de la misma. Al respecto, en la actualidad[6], están algunos países de régimen socialista, donde se ha institucionalizado la reflexología de Pavlov en forma exclusiva.

En el tercer caso, el de la “ruptura” o “segregación”, corresponde a las posturas denominadas postpsicoanalíticas. Escuelas que sin negar los aportes del psicoanálisis, se apartan de sus ideas rectoras; orientándose hacia ciertos aspectos, a los que dan mayor relevancia teórica y práctica. Ejemplo de esto es la psicología del Yo, con base psicoanalítica, encontrando dentro de ello, la concepción de autores como Peter Blos, Margaret Mahaler, Melanie Klein, Winnicot, Spitz, etc.

En cuanto a la continuación del psicoanálisis, puede corresponder a trabajo realizado por el psicoanalista francés Jacques Lacan, tal como se le ha considerado en la actualidad. Labor emprendida por dicho personaje, a través de retomar las ideas del fundador del psicoanálisis, con el objetivo de “replantear” su concepción y continuar la investigación sobre los puntos inconclusos en la obra d e Sigmund Freud. Como se observara no es la revisión de un autor y su replanteamiento, sino un proceso de trabajo, cuyo fin es proseguir una labor interrumpida por las limitaciones del autor de origen.

A la revisión y el “replanteamiento” corresponde a revisionismo, que indicaba Paul-Claurent Assoun (1981) y quien dice sobre esta cuestión: “El signo de una heteronomía es la proliferación de las tentativas de <<reformulaciones>> que traducen un revisionismo epistemológico” (1). Cuestión tan frecuente, que pretende no una continuación o evolución del saber alcanzado, sino una incorporación arbitraría, sin previa investigación o análisis exhaustivo de un cuerpo de conocimientos; tal como lo señala el autor citado, con relación al trabajo de un revisionista del freudismo: Sobre ello menciona: “…retraducción (de Fenichel) en su mentalismo genético de los logros freudianos; pero en tanto que esa transcripción fenicheliana se había llevado a cabo sin una advertencia y espontáneamente, como si Fenichel hubiese leído a Freud directamente, en las categorías de la psicología genética, sin un arrancamiento crítico previo, se sabe que la psicología del yo transcribe sistemáticamente los logros freudianos en un marco que supuestamente lo renueva” (1). Partiendo de esto cabría preguntar ¿si esta forma de abordaje de los planteamientos psicoanalíticos, si logran proporcionarle su tan aspirado estatus de diciplina científica? ¿No es este “revisionismo” lo que ha propiciado, no sólo la distorsión del conocimiento psicoanalítico, sino la perspectiva o visión del mismo, que le impide toda asignación de labor científica? ¿No sería más valido afirmar lo no cientifícidad del psicoanálisis con base  a él mismo y no desde sus retraducciones y adaptaciones?.

Habiéndose realizado un breve recorrido por algunas de las vicisitudes que ha pasado el psicoanálisis, llega el momento de esclarecer cual es el objetivo que se pretende alcanzar en este escrito. Como implícitamente ya se había indicado, el fin que se pretende es revisar y analizar cual es la posible relación entre el psicoanálisis y la teoría del conocimiento. Objetivo, que en lo personal podría acercarnos más, hacia una probable aceptación y asignación de dicha diciplina como una práctica científica.. Es claro que no se pretende demostrar, aquí, si el psicoanálisis es científico o no; si no sondear un camino que tal vez podría conducir a ello.

El alcance o trascendencia de los planteamientos que se intentaran desarrollar son difíciles de predecir. No creo es posible saber ahora, las repercusiones que pudiera alcanzar el hablar de la relación entre el psicoanálisis y la teoría del conocimiento; esperando que quizás esto sirva de introducción, de punto de partida, para fundamentar o negar una nominación científica al psicoanálisis. Solo desde una perspectiva enteramente personal, me es posible señalar con seguridad una trascendencia. Así, con la revisión que aquí se efectué, es probable que se confirme o disconfirme algo, Sin embargo, con esto se dará paso y desarrollo a una inquietud personal con respecto al psicoanálisis. Hoy, con mayor conocimiento tanto del psicoanálisis como de la teoría del conocimiento, se pretende se pretende dar forma a una inquietud que había permanecido latente por varios años en mí, conocer que relación hay entre el psicoanálisis, diciplina de mí interés y la teoría del conocimiento.

I.                   ABORDAJE DE LA RELACION ENTRE EL PSICOANALISIS Y LA TEORIA DEL CONOCIMIENTO.

El abordaje de una relación de dos, pude darse por el conocimiento de sus elementos. Es decir, que lógicamente sería indispensable la definición de los componentes de la relación, con el fin de alcanzar o deslindar la misma. Sin embargo, continuar la labor emprendida aquí de tal manera, sería comenzar por el final. Es por ello que la consideración global y particular de ambos aspectos será tratada como la parte final del trabajo. El planteamiento de la referencia del psicoanálisis hacia la teoría del conocimiento, si bien proporcionaría el análisis de su relación, es también generadora de una conclusión global, que postergaremos para el final.

El punto de partida, no será en si la definición que implica, que es la teoría del conocimiento, sino algunos aspectos de la misma, que manifiesta y explícitamente tienen que ver con algunos atributos asignados al psicoanálisis. Dicha diciplina, entre otros calificativos, ha sido tradicionalmente designada como  subjetivista, dogmática y racionalista. Tales características son esenciales para el presente trabajo, ya que el análisis de los caracteres que con mayor frecuencia son asignados al psicoanálisis, pueden explicitar su veracidad; determinar si son verdaderos y si el psicoanálisis debe ser llamado sin mayor cuestionamiento, una diciplina subjetiva, dogmática y racionalista. Reconocimiento, que desde mi particular concepción, sería extremista, parcial, reduccionista y falsa. Aclarado lo anterior procederé al análisis de la primer característica.

I.                   EL SUBJETIVISMO.

El empleo de este término, para referirse a un carácter que se ha considerado esencial en el psicoanálisis, ha sido excesivo y tal vez en forma prematura y descuidada, si se le plantea desde la teoría del conocimiento. Señalar solo que es subjetivo, dice poco, cuando se observa que en teoría del conocimiento, este tiene tres acepciones distintas. Esto implica una asignación parcial, que al final de cuentas resulta ser una reducción arbitraría e incompleta. Una definición del subjetivismo, debe ser planteada desde una de las soluciones premetafísicas hacia la pregunta sobre la esencia del conocimiento; la cual es una de las cuestiones sobre las que la teoría del conocimiento se interroga y que se le presenta como problemas. Desde este punto de vista podría afirmarse que el psicoanálisis es subjetivo, sí y sólo sí tal definición se basará en lo siguiente, que dice “…el subjetivismo… trata de fundar el conocimiento humano en el sujeto. Para ello coloca el mundo de las Ideas, el conjunto de principios del conocimiento, en el sujeto” (10). Esto nos referiría a uno de los principios del psicoanálisis, del cual se desprende, que la única manera que se tiene de conocer al hombre, es a través de su propio discurso. La posibilidad de llegar al inconsciente del ser humano, es por medio de sus sueños, actos fallidos, etc., que son analizados a partir del relato, contenido manifiesto, que un analizado efectúa al aplicar la regla fundamental de la asociación libre en el análisis. Es decir, que solo el paciente en análisis es poseedor de su verdad inconsciente, o preconciente,  desde lo tópico o descriptivo; siendo indudable el punto de referencia para alcanzar un conocimiento sobre su inconsciente. Así, cualquier elaboración, hipótesis o inferencia sobre un individuo, prescindiendo  de su palabra es una interpretación contratranferencial, ya que el conocimiento sobre el analizado no sería accesible al analista con tal carencia. Cuestión aún más compleja se retoma las conclusiones de George Devereux (1985), quien dice: “…Incluso el sistema de pensamiento más lógico y científico tiene un significado subjetivo para el inconsciente de la persona que lo crea o lo adopta…” (3).Tal opinión, además de sustentar el subjetivismo del conocimiento que el hombre puede adquirir y la referencia a un algo interno del ser humano, plantea la gran dificultad y la reserva con que se debe tomar una información, que se dice válida, sobre la realidad interna, subjetiva, de un ser humano. Partiendo del centramiento del conocimiento en el sujeto, se podría afirmar que el psicoanálisis se basa en un subjetivismo total, más aún, cuando aquello que es externo al hombre solo puede ser concebido y referido desde el sujeto; siendo esto lo que genera el comentario siguiente de Sigmund Freud: “…en la vida anímica individual aparece siempre integrado, afectivamente, el otro,… y de este modo, la psicología individual es al mismo tiempo y desde un principio psicología social” (8). Es decir, que la comprensión del entorno de un individuo en análisis, para él, solo es comprensible en relación al subjetivismo, la vida anímica, del analizado.


Continuando el planteamiento, si se puede afirmar que el psicoanálisis es subjetivista. Pero sostenerlo desde la solución premetafísica sobre la esencia del conocimiento es totalmente falso. La afirmación de dicha falsedad se apoya en la definición que tal subjetivismo hace del sujeto y que es como sigue: “…Pero tengasé en cuenta que con el sujeto no se quiere significar el sujeto concreto, individual, del pensamiento, sino un sujeto superior trascendente” (10).Sujeto que es asociado al ser absoluto y supremo, Dios, o lógico, como un conjunto de leyes y conceptos supremos. Situación que no puede ser más alejada de la concepción susbjetivista en el psicoanálisis, pero que si puede propiciar su distorsión y como consecuencia su designación al dogmatismo más puro y al misticismo. Aspecto místico, como la religión, que es abordada por Sigmund Freud[7], pero que no tienen ninguna relación  con lo que aquí nos ocupa.

La concepción subjetivista que más se acerca a las consideraciones psicoanalíticas corresponde a la postura subjetivista, pero y en relación a la posibilidad de conocimiento. Sobre ello Juan Hassen dice: “…No hay ninguna verdad universalmente  válida. El subjetivismo…limita la validez de la verdad al sujeto que conoce y juzga” (10). De esta manera hay acuerdo con el postulado de que una interpretación que no surge de la construcción[8], producto del discurso y de la asociación libre del analizado, no es válida; siendo solo en el mejor de los casos una proyección, originada por el fenómeno contratransferencial, del analista. . Más aún, en este caso también debe plantearse la validez de dicha proyección con base al analista, al sujeto que conoce y juzga. En otras palabras es el sujeto y el ser humano fundamental en el psicoanálisis, centrándose el mismo siempre en dicho personaje. Desde esta posición puede afirmarse que el subjetivismo en el psicoanálisis, de acuerdo a la teoría del conocimiento, es tanto individual como general. Así, el subjetivismo general está presente en el psicoanálisis, sobre todo si se recuerda la siguiente opinión de Sigmund Freud: “…en la vida anímica individual aparece siempre integrado, afectivamente, el otro…” (8).

Resumiendo, se concluye que el psicoanálisis es, una diciplina subjetivista, pero en el sentido sustentado por la postura de la teoría del conocimiento que plantea la posibilidad del conocimiento; más no es subjetivista en el sentido establecido por la posición subjetivista de la teoría del conocimiento en cuanto a la esencia del conocimiento. Aún cuando podría señalarse que el psicoanálisis posee conocimiento y verdades que le presentan como absolutas, como por ejemplo, la existencia del inconsciente (del cual nada sabe la conciencia), no son trascendentes al sujeto. De tal forma el inconsciente esta en el hombre (subjetivismo individual), aún cuando no tenga acceso a la conciencia; además, se dice que el hombre nace en un inconsciente el de sus padres y dentro del lenguaje de ellos, que lo identifica (subjetivismo general).

Por último, se analizará el tercer sentido del término subjetivismo. Desde la solución metafísica de la esencia del conocimiento, corresponde con él idealismos, el cual es llamado también psicológismo. El planteamiento de esta postura es como sigue: “…Toda realidad esta encerrada, según él (idealismos subjetivo o psicológico) en la conciencia del sujeto. Las cosas no son nada más que contenidos de la conciencia… No poseen un ser independiente (las cosas)  de nuestra conciencia…” (10).Como podrá verse, este tipo de subjetivismo no tiene nada que ver con el psicoanálisis. En este caso se habla de la existencia de las cosas sólo en relación y siendo contenidas por una conciencia; cuestión que es contradictoria si retomamos a Sigmund Freud, quien indica, sobre la sugestión posthipnótica: “Sin embargo, esta última idea (la orden del médico) no es acogida en la conciencia, como sucede con la idea del acto  de ella derivado, sino  que permanece inconsciente, siendo así, a un mismo tiempo, eficaz e incosciente” (3). El inconsciente esta y es eficaz aún cuando no es contenido ni tiene acceso a la conciencia. Desde este punto, aún cuando se dice que tal subjetivismo es totalmente ajeno al psicoanálisis, permite plantear un problema esencial en la relación entre el psicoanálisis y la teoría del conocimiento. Esta radica en el énfasis que la teoría del conocimiento hace de la conciencia, la cual puede decirse que es secundaría en el psicoanálisis. Es decir, que ambas diciplinas enfatizan en aspectos muy diferentes, uno en la conciencia y otro en el inconsciente. Posteriormente se retomara esto.

II.                EL DOGMATISMO

Con gran frecuencia se ha dicho sobre el psicoanálisis, que es una doctrina que se caracteriza por ser dogmática. Pero ¿qué significa esto? Tal vez se llega a dicha concepción, por considerarse algunos supuestos básicos de esta diciplina son considerados como verdades, quizás, absolutas; que sustentan su soporte teórico y práctico y que al menos hasta el momento son inmodificables. Uno de los conceptos a que se hace referencia podría ser el inconsciente, el principio de realidad, el principio de placer, el determinismo y el sobredeterminismo, etc. Al menos, tales conceptos son reafirmados como aspectos de gran importancia en el psicoanálisis. Son ideas centrales para el desarrollo teórico y práctico del mismo. Si se retoma la tesis del dogmatismo, teoría del conocimiento que intenta resolver el problema de la posibilidad del conocimiento, es posible descartar, desde este enfoque, que el psicoanálisis sea lo que indica dicho término. De acuerdo a Juan Hassen, el dogmatismo es: “una doctrina prefijada... Según la concepción del dogmatismo, los objetos de la percepción y los objetos del pensamiento nos son dados de la misma manera: directamente en su corporeidad” (10). Analizando la tesis de esta doctrina puede observarse, que tal situación de que algo da directamente no es aplicable a los términos que se señalaron sobre el psicoanálisis. En primer lugar, por que no son dados por una captación directa, sino que son producto de una labor teórica y clínica. En segundo lugar no son sujetos u objetos, sino constructos teóricos que permiten la explicación, la delimitación y la definición de ciertos procesos psíquicos; términos que posibilitaron la asignación de algo que ocurre en la psíque humana. Con respecto al dogmatismo, el psicoanálisis debe considerarse como una diciplina que intenta dar una explicación psíquica de los dogmas místicos y míticos; procediendo para ello al análisis de las instituciones religiosas, de sus creencias y del estudio de los mitos, [incluyendo dentro de ello los sistemas sociales y filosóficos también][9].

Una más clara negación de que el psicoanálisis no es dogmático, radica en retomar el planteamiento de que el psicoanálisis es subjetivista; sobretodo con relación a la posibilidad del conocimiento. Sobre esta postura Juan Hassen afirma: “...el subjetivismo... es, en el fondo esceptisismo. Pues también el niega la verdad, si no directamente como en el esceptisismo, indirectamente, atacando su validez universal” (10). Es pertinente aclarar, que aunque el psicoanálisis se acerca al esceptisismo, no se le puede asignar tal calificativo. Así, aunque puede decirse que el psicoanálisis duda, de un discurso o contenido manifiesto, y busca un sentido latente en el primero, no emplea en forma sistemática la duda, como modalidad de obtención de conocimiento.

[A pesar de ello se podría insistir que el psicoanálisis si es dogmático; más desde los planteamientos de la teoría del conocimiento, reafirmariamos la negación de tal asignación. Es probable, probable que tal insistencia sea generada por los postpsicoanalistas o revisionistas del psicoanálisis; quienes retoman la concepción freudiana y la hacen parecer como dogmática. Por ello habría que concluir, que si el psicoanálisis es dogmático, no lo es por sí mismo, sino por quien lo hace, lo ejerce o lo reconceptua como tal. Por último, con sus modificaciones pertinentes, esta conclusión puede extrapolarse a las otras asignaciones que se dan al psicoanálisis: el subjetivismo y el racionalismo][10].

III.             EL RACIONALISMO


El psicoanálisis puede ser califica de racionalista con base a que para él las ideas, los juicios, las fantasías, expresadas en un lenguaje son fundamentales. Los sueños, los actos fallidos, los síntomas, etc., adquieren un sentido mediante una asociación libre, que tiende a traducir un inconsciente en palabras manifiestas que conforman el lenguaje, el discurso manifiesto. Desde esta perspectiva, el psicoanálisis se aproxima al planteamiento del racionalismo, ya que al dar primacía al lenguaje, también se lo da al pensamiento. Así, por ejemplo, un individuo que se lava cincuenta veces las manos al día, al menos, presenta un síntoma, solo le dará un sentido y un significado cuando lo analiza y lo retoma por la palabra. Antes de eso es una conducta del individuo, pero que no tiene ninguna implicación para él. Sin embargo, considerando que todo hombre tiene una historia, necesariamente nos referimos a una vivencia y experiencia que determina su psique y que se manifiesta en los sueños, los actos fallidos, los síntomas, etc.. Desde este punto de vista se da la importancia a la experiencia como determinante de un conocimiento; lo nos acerca a la postura epistemológica del racionalismo, del empírismo. De esta manera puede observarse que el psicoanálisis, por una parte es racionalista, y por otra empirista. De esta manera, al acercarse el psicoanálisis a ambas doctrinas, habría un acercamiento más al intelectualismo. El cual concilia ambas posturas extremistas. Así, partiendo de las ciencias naturales, la medicina, Sigmund Freud pasa a la elaboración conceptual del psicoanálisis con base a su práctica, experiencia, clínica. Coincidiendo en esto con el intelectualismo que dice: “...la conciencia cognocente lee, según él, en la experiencia, saca sus conceptos de la experiencia” (10). Así, el autor del psicoanálisis estructura y conforma la teoría de dicha diciplina, pero siempre apoyadosé en la práctica clínica, en su experiencia con pacientes y en su vevencia personal. Sus conceptos son producto de un proceso de elaboración y conceptualización; que parte de la experiencia y que se apoya y se sustenta en la misma.

[En tanto que no es racionalista, si lo enfocamos a partir del racionalismo trascendente de Platón o el racionalismo teológico, de Platino y de San Agustín. Ni siquiera el planteamiento que estipula, que el ser humano nace en un mundo estructurado, por las fantasías y deseos de sus padres, su inconsciente, se acerca a tales posturas filosóficas, que hablan del mundo de las ideas trascendentes al hombre (ideal o divino). Es decir, que el psicoanálisis no tiene nada que ver con ellas][11].

IV.           RELACION ENTRE PSICOANALISIS Y TEORIA DEL CONOCIMIENTO.


Después de analizar la relación  particular que se puede establecer entre el psicoanálisis y algunas doctrinas de la teoría del conocimiento, es momento de enfocar ambas diciplinas desde su consideración total. Continuando con la temática, objeto del presente trabajo es importante la siguiente afirmación de Paul-Laurent Assoun sobre el psicoanálisis: “...Freud reivindica el psicoanálisis como saber;... todo saber tiene sus reglas de funcionamiento propias y sus referencias específicas, que intervienen en la constitución y en la producción de ese saber” (1). Dicha cita se refiere más a la producción teórica del psicoanálisis, que se apoya y surge de la práctica clínica, pero que no puede desligarse de un marco referencia que delimita su construcción y elaboración. Tal marco referencial, en una revisión histórica del surgimiento de la diciplina, conformada por Sigmund Freud, corresponde a lo que Paul-Laurent Assoun llama “las relaciones de Freud con la filosofía” (1).; que en nuestro caso lo llamaríamos relaciones con la teoría del conocimiento. Por cuestiones practicas en este caso asociamos psicoanálisis con Freud, sin entrar a diferenciar lo que significaría el psicoanálisis y el freudismo, tal como el autor anteriormente referido lo hace en su “Introducción  a la epistemología freudiana”.

Continuando con la labor iniciada, cabe realizar una pregunta con respecto a la contextualización del psicoanálisis con relación a otra diciplina, llámese filosofía (Paul-Laurent Assoun, 1981) o teoría del conocimiento (como se ha planteado en el presente escrito);  ¿Es dicha delimitación o referencia a una estructura conceptual que limita y contiene un saber, marco referencia, es una cuestión epistemológica? En un sentido, de acuerdo con Paul-Laurent Assoun (1981), no habría tal epistemología, sino solo un trabajo de “localización histórica” (1) que tiene un medio y un fin, tal como el autor lo plantea en la cita siguiente: “...llevar acabo un trabajo preciso de localización histórica que nos lleve a través de transiciones y rupturas, hasta la frontera de la conformidad de los lenguajes desemboca en lo inédito del objeto” (1). Afirmación de gran trascendencia por lo que evidencia. Así, del psicoanálisis puede decirse, que es una diciplina que surge espontáneamente, sino como ya se ha dicho tiene su contextualización, siendo este el marco de referencia del que importa concepciones que son utilizables en la constitución de un saber.  Importación conceptual que de ninguna manera es directa o lineal; si no que es punto de apoyo común, “conformidad de los lenguajes”, que “a través de transiciones y rupturas conducen a un objeto”.  Es decir, el cambio y resignificación de una concepción que proviene de una diciplina diferente que permite la explicación en el sistema conceptual a que se importa, pero que a su vez produce lo nuevo y diferente a resignificarse con relación a un objeto de estudio dentro de un saber particular. Un ejemplo, de los muchos que puede haber en la teoría psicoanalítica, es el concepto de resistencia. Este término tomado de la física posee el mismo significado de fuerza que se opone a algo; pero que en la resignificación, al emplearse en el psicoanálisis, adquiere el sentido de fuerza psíquica que se da en el análisis y que interfiere el mismo. Concluyendo, en un sentido, el psicoanálisis no es una epistemología si no solo relaciones con la filosofía o la teoría del conocimiento; las cuales son su apoyo y origen. Más en  otro sentido, el relación a la resignificación si es, el psicoanálisis, una epistemología. Epistemología en el sentido que señala Nestor Braunstein y colaboradores, cuando afirma: “...Pero no es un cambio de designación (de noción a objeto de conocimiento o abstracción simple) el que produce el cambio de problemática. Es, por el contrario, la producción de un cambio de problemática lo que hace que las antiguas nociones ideológicas ocupen un nuevo lugar en una estructura distinta y dejen de ser nociones para transformarse en abstracciones simples, objetos de una práctica científica[12]que dará cuenta de sus determinaciones. La palabra puede ser la misma que identifica a la noción (idea obsesiva, síntoma neurótico, etc.) pero su significado y las interrelaciones que establece con otros conceptos es distinta. Designamos a esa producción de cambio de problemática “…con el nombre de ruptura epistemológica” (2). Así y traduciendo, el psicoanálisis es, una diciplina que proporciona un repertorio conceptual, producto de un trabajo de elaboración teórica; que posibilitara un modo de explicación y organización particular, que de cuenta de un objeto que aborda y analiza, como lo es la psique humana. Es en este sentido, que esta diciplina pude ser calificada de epistemológica, y no sólo afirmar que con otra como podría ser la filosofía, la teoría del conocimiento, la física, etc. Es epistemológica en el sentido en que Jean-Paul Assooun señala: “…representa también un tipo especial de producción teórica” (2), la cual posibilita la trascendencia de un saber, por su reorganización y reexplicación del objeto en estudio.

Mediante el análisis desarrollado, puede concluirse que el psicoanálisis, recibe aportes de la teoría del conocimiento. Son parte de su infraestructura, pero no es una nueva teoría del conocimiento; aunque en cierto sentido, por trascendencia teórica y conceptual, pueda ser epistemológica. La pregunta aquí es ¿por qué no se puede considerar al psicoanálisis como una postura más de la teoría del conocimiento. La respuesta debe enfocarse desde el objeto de estudio de ambas diciplinas. En el caso del psicoanálisis, es la psique humana, los procesos normales o anormales del hombre. En tanto que para la teoría del conocimiento, lo es el conocimiento y las relaciones entre el sujeto y el objeto, a través de cinco problemas que le son fundamentales y que se relacionan a continuación:

1.      La posibilidad de conocimiento.
2.      El origen del conocimiento.
3.      La esencia del conocimiento.
4.      Las especies del conocimiento.
5.      El criterio de la verdad.

Es el conocimiento, pero no entendido como proceso psicológico, lo que es el objeto de estudio de la teoría del conocimiento. El planteamiento de Juan Hessen, resume tal negación de que el psicoanálisis sea una teoría del conocimiento, según la referencia siguiente: “…La psicología no puede resolver el problema del conocimiento humano. Pues el conocimiento consiste en una aprehensión espiritual de un objeto… La psicología pregunta como tiene lugar el conocimiento, pero no si es verdadero, esto es, si concuerda con su objeto. La cuestión se haya fuera de su alcance” (10).

Por último, antes de finalizar el presente trabajo, se hará un planteamiento final. La conciencia, a que tanto énfasis da la teoría del conocimiento, es contraria a la postura del psicoanalítica, quien no le da tal importancia; esta última, considera como fundamental el inconsciente, el cual, aunque no tiene acceso [directo][13] a la conciencia, esta presente y es eficaz (Sigmund Freud, 1912). Esta cuestión es fundamental, puesto que refiere a un gran abismo entre ambas diciplinas y que se relaciona con la incapacidad de la psicología [o del psicoanálisis]10, para resolver el problema del conocimiento humano. Es decir, que al dar Sigmund Freud, un carácter de básico al inconsciente, no se refiere a la problemática del conocimiento. En realidad el inconsciente como concepto o como estructura teórica explicativa, nos involucra un tipo de conocimiento, que no es accesible a la conciencia, sino a un sistema de fuerzas, como el deseo; el cual no tiene nada que ver con el problema filosófico del conocimiento. El inconsciente contiene fuerzas o cuestiones psíquicas, pero no el conocimiento en su consideración por la teoría del conocimiento; a está última, no le interesa el conocimiento como proceso psicológico. Es algo que no hay que olvidar.

PS. ALEJANDRO FABELA ALQUICIRA.


BIBLIOGRAFIA

1.      Assoun, P. (1981). Introducción a la epistemología freudiana. (Oscar Barahona y Uxoa Doyhamboures, trads.). México, Siglo XXI.

2.      Braunstein, N. et al. (1985). Psicología, ideología y ciencia. 11ª ed. México. Siglo XXI.

3.      Devereux, G. (1985). De la ansiedad al método de las ciencias del comportamiento. (Felix Blanco, tr.). 3ª ed. México. Siglo XXI.

4.      Fabela, A. (1986). Psicología e ideología. México. Unidad de posgrado de la facultad de psicología de la U. N. A. M. (inédito).

5.      Fabela, A. (1984). Conciencia de enfermedad y autoconcepto en el alcohólico. Tesis de licenciatura, inédita. Facultad de psicología. U. N. A. M. México.

6.      Freud, S. (1912). Obras completas: Algunas observaciones sobre el concepto de lo inconsciente en el psicoanálisis. (Luis López-Ballesteros y de Torres, tr.) 3ª ed. Madrid. Biblioteca Nueva. Vol. 2.

7.      Freud, S. (1937). Obras completas: Construcciones en psicoanálisis. (Luis López-Ballesteros y de Torres, tr.) 3ª ed. Madrid. Biblioteca Nueva. Vol. 3.

8.      Freud, S. (1920/1921 [1921]). Obras completas: Psicología de masas y análisis del yo. (Luis López-Ballesteros y de Torres, tr.) 3ª ed. Madrid. Biblioteca Nueva. Vol. 3.

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10.  Hessen, J. et. al. (1982). Teoría del conocimiento. Realismo crítico. Los juicios sintéticos “a priori”. 2ª ed. México. Porrúa. Sepan cuentos… No. 351.

11.  Greenson, R. (1983). Técnica y práctica del psicoanálisis. (Felix Blanco, tr.). (5ª ed.) México. Siglo XXI.

12.  Singer, E. (1969). Conceptos fundamentales de la psicoterapia. (Manuel de la Escalera, tr.) México. F. C. E. Biblioteca de psicología y psicoanálisis.

13.  Freud, S.. 

14.  Lorenz,K (----). Sobre la agresión: El pretendido mal. México. Siglo XXI.

15.  Mahaler, M. (----). Joaquín Mortiz.

16.  Seigal, A. Paidos.

17.  Winnicot. (----)Realidad y Juego.

18.  Spitz, R. (----). El primer año de vida.

19.  Freud, S. (1934/1938 [1939]). Obras completas: Moíses y la religión monoteísta: Tres ensayos. (Luis López-Ballesteros y de Torres, tr.) 3ª ed. Madrid. Biblioteca Nueva. Vol. 3.

20.  Freud, S. (1912-1913). Obras completas: Tótem y tabú: Algunos aspectos comunes entre la vida mental del hombre primitivo y los neuróticos. (Luis López-Ballesteros y de Torres, tr.) 3ª ed. Madrid. Biblioteca Nueva. Vol. 2.

21.  Blos, P. (1975). Psicoanálisis de la adolescencia. (2ª ed.). México. Joaquín Mortiz.


Sigmund Freud indica: “…Pero, debo advertiros, que este juicio no ha sido formulado por nosotros, sino después de una larga e intensa labor y después de haber observado a cada uno de estos enfermos críticos, en el momento de la aparición de una resistencia y después de la desaparición de la misma” (pág. 2305). Lecciones de introducción al psicoanálisis. Ballesteros. De acuerdo a lo señalado por el autor en la cita, se tiene un ejemplo de la manera en que Sigmund Freud realizaba su elaboración conceptual. Con ello se puede observar una gran contradicción, con respecto a la asignación, al psicoanálisis, de una diciplina dogmática. El seguimiento que efectúa con relación a los mecanismos del chiste y la psicopatología de la vida cotidiana, así como de los sueños, tanto en su análisis clínico como bibliográfico, sería un claro ejemplo del proceso seguido por autor del psicoanálisis en la conformación de sus conceptos y teorías. Más hay que notar lo siguiente. Los seguidores de Sigmund Freud, con frecuencia se apegan a las elaboraciones conceptuales de este, sin para ello realizar trabajo de reflexión continuador de un trabajo teórico y clínico. Son ellos, a quienes en gran parte se debe que el psicoanálisis se considerado como una diciplina dogmática. Dichos psicoanalistas, optaron por una alternativa diferente a la asumida por Jacques Lacan, quien no solo reanaliza el pensamiento freudiano e intenta trascenderlo, sino que lo justifica para disolver la escuela francesa de psicoanálisis que precedía este.
HACER UNA REVISION HISTORICA DEL MOMENTO EN QUE SURGE LA CONCEPCION FREUDIANA. QUE CORRIENTES FILOSOFICAS O TEORIAS DEL CONOCIMIENTO PREDOMINABAN Y CUALES INFLUYERON EN Freud. Ver Assoon.

Sigmund Freud cita: “…Ahora bien, podeís alegar que dos únicos ejemplos no constituyen prueba suficiente, y exigirme que os demuestre mi afirmación, con un número ilimitado de ejemplos. Pero esto es imposible. Habré, pues, de aconsejaros nuevamente, que recurraís a la observación directa o que presteís fe a la afirmación unánime  de todos los psicoanalistas…” (pág. 2308) Lecciones introductorias del psicoanaláisis. Ballesteros.
Retomar a la ligera la presente cita puede conducir a un error conceptual. Si se asume sin mayor cuestionamiento la fe que Freud solicita, se podría entonces adjudicar a su doctrina el calificativo de dogmática. 


[1] Trabajo elaborado, para la materia de epistemología, durante el período cursado de la maestría de psicología clínica en la facultad de psicología de la U. N. A. M., área de posgrado.
[2] Posturas o enfoques con respecto a las formas de conceptualización y tratamiento de la enfermedad mental.
[3] Greenson, R. (1983). Técnica y práctica del psicoanálisis. (Felix Blanco, tr.). (5ª ed.) México. Siglo XXI. Singer, E. (1969). Conceptos fundamentales de la psicoterapia. (Manuel de la Escalera, tr.) México. F. C. E. Biblioteca de psicología y psicoanálsis. Freud, S..
[4] Konrad Lorenz, a proposito de la agresión afirmaba: “las condiciones en que  aparece…”
[5] Parcialización y fragmentación de la unidad del hombre arbitraria pero útil y necesaria.
[6] Se mantiene el término, a fin de no modificar la elaboración original del presente escrito. Epoca en que aun existía el bloque de los países socialista. Octubre 26, 2000.
[7] Tótem y tabú (1912-1913), Psicología de masas y análisis del yo (1921) y Moíses y la religión monoteísta (1939 [1934-1938]).
[8] Freud, S. (1937). Obras completas: Construcciones en psicoanálisis. (Luis López-Ballesteros y de Torres, tr.) 3ª ed. Madrid. Biblioteca Nueva. Vol. 3.

[9] Nota agregada el 31 de Octubre del 2000.
[10] El párrafo entre paréntesis fue agregado, tal vez varios meses después de la versión inicial del presente trabajo; pero en el mismo año.

[11] Idem.
[12] Dejemos al margen arbitrariamente aquí tal cuestión, sin apoyar o negar la misma.
[13] Palabra agregada el 03 de Noviembre del 2000
10 Idem.

sábado, 4 de mayo de 2019

DESNUDO FEMENINO

con el presente dibujo cumplo mi meta personal de un dibujo al mes publicado, ahora en Mayo de 2019.

DESNUDO FEMENINO
TÉCNICA: Lápiz de grafito
34cm. X 48cm.
FECHA: Abril 8, 2017
AUTOR. Mtro. Ps. Alejandro Fabela Alquicira


miércoles, 1 de mayo de 2019

INTERPRETACIÓN DE UN SUEÑO

El presente documento consistió en la INTERPRETACIÓN DE UN SUEÑO, de una paciente farmacodependiente en análisis, trabajo con el cual se concluía una de las materias de la Maestría en Psicología Clínica que realice en la Unidad de Posgrado de la Facultad de Psicología de la UNAM, en México en 1985. cumpliendo con esto la acostumbrada publicación personal de manera mensual.


Ciudad Universitaria.
Marzo 12, 1985.
INTERPRETACION DE UN SUEÑO[1]

Ps. Alejandro Fabela Alquicira.

INTRODUCCION

De la aplicación de la técnica psicoanalítica, en la investigación y tratamiento de los trastornos psíquicos de los neuróticos, Sigmund Freud observó, que de los múltiples aspectos que le referían en una sesión, con gran frecuencia, se incluían sueños, que habían ocurrido con anterioridad al analizado. Por extensión analógica, a dichos productos psíquicos, se les asignaba un probable sentido, tal como desde Charcot y Breuer se había dado a los trastornos neuróticos. A partir de tal premisa, Sigmund Freud inicia una profunda y exhaustiva investigación sobre el proceso onírico mencionado, lo cual casi lleva a término en 1900, con la publicación de su obra “ La interpretación de los sueños”. Dentro de la gran variedad de conclusiones y conceptos elaborados, Sigmund Freud señalaba que los fenómenos oníricos poseen un sentido y son una realización de Deseo. Más, investigaciones posteriores sobre los sueños, como en Garma, quien conserva la primera afirmación, no así la segunda; siendo el sueño para dicho autor, una dramatización enmascarada de los conflictos inconscientes arpumaticos y de soluciones ficticias; lo que implica la estructura del sueño. A continuación procederé a ejemplificar la interpretación y obtener la misma de un sueño.

ANALISIS DE UN SUEÑO.

La interpretación, es el instrumento del que el psicoanálisis y la psicoterapia se han válido para esclarecer el sentido, específicamente, de los sueños. Más, al intentarlo, realizar el análisis de los fenómenos oníricos surge la observación, la diferencia entre el sueño y su sentido. Esto lleva a considerar que todo sueño tiene un contenido manifiesto y uno latente, claramente diferenciados una vez iniciada o terminada la interpretación del sueño. Así, por ejemplo, en un sueño comunicado por una paciente en psicoterapia breve, el contenido manifiesto corresponde al relato del sueño, que es como sigue:

“Veo a mi madrina, pero que esta toda abierta y se le ve todo lo de adentro. Todo se ve rojo por que hay sangre por todos lados. Después veo como están cortando a mi madrina en pedacitos. Veo como en cámara lenta como la están cortando y como el cuchillo entra y sale lentamente”.

Esto concuerda que Sigmund Freud (1900) da sobre el mismo y en la que afirma:

“…y así distinguiremos el sueño, tal y como aparece en nuestro recuerdo.., y lo denominaremos contenido manifiesto del sueño”.

 Así mismo, hay acuerdo con Laplanche y Pontalis (----), quienes proporcionan la definición siguiente:

“Contenido manifiesto: esta expresión se designa al sueño antes de haber sido sometido a la investigación analítica, tal como se presenta al sujeto soñador que efectúa la narración del mismo…”

Esta definición de ambos autores, es de gran importancia, ya que, involucra el relato del sueño, pero en la situación  analítica, aunque también se podría decir en la situación de psicoterapia. Es decir, que ello corresponde a la transmisión del sueño, a un terapeuta, en un momento dado y en una situación determinada del tratamiento. Sobre este aspecto interrumpiremos en este momento, lo cual se ampliara y se profundizara más adelante.

Ahora bien, el pasaje del contenido manifiesto a las ideas latentes, traducción, no es directa, como podría suponerse. En realidad, ello involucra una labor de interpretación; en la cual, la consideración de los elementos femeninos (madrina, abuelita y gallina) y la insistencia en la acción de ver y el verbo gustar, son significativos como componentes repetitivos. su importancia, radica en que a través de ellos se expresa la idea latente, al menos en parte, o en el inconsciente. Así, los primeros parecen remitir a un sustituto materno; el segundo a la observación; y el tercero al placer y al sentir. Cuestiones contenidas implícita o explícitamente en la idea latente señalada. Es decir, que dichos elementos repetitivos tienen conexión  representación tanto en el contenido manifiesto como en el latente.

Prosiguiendo el análisis del sueño, es fundamental abordarlo ahora desde los mecanismos que intervienen en su constitución. Al respecto, hay que hacer referencia a la extensión que ocupa el sueño manifiesto, comparándola con la amplitud conjunta de la asociación, primera e inmediata, del sueño relatado y la idea latente descubierta por la interpretación del producto onírico. Las dos últimas sobrepasan en extensión el contenido recordado del sueño. Situación que evidencia el efecto de acción  de condensación o de comprensión de lo latente. De ahí la diferencia entre ambos contenidos en cuanto a su amplitud. De acuerdo a esto, Sigmund Freud dice:

“El primer efecto de la elaboración onírica es la condensación, efecto que se nos muestra en el hecho de que el contenido manifiesto del sueño es más breve que el latente, constituyendo, por tanto, una especie de traducción abreviada del mismo”

Más, como en la cita lo menciona, solo es una forma de enfocar la condensación. La referencia a que los elementos madrina, abuelita y gallina, como sustitutos simbólicos, hacen de la madre de la soñante, presentan un segundo efecto de este mecanismo; aquel, que consiste en la formación de personajes colectivos. Sobre ello, Sigmund Freud dice:

“La constitución de tal persona colectiva, para los fines de la condensación onírica, puede también llevarse a cabo fundiéndose en una imagen onírica los rasgos actuales de dos o más personas”.

Reforzando la interpretación de que los elementos manifiestos señalados son representantes de la madre, hay que reconsiderarlos desde su acepción como “sustitutos simbólicos”.

Continuando la labor iniciada con el sueño expuesto, conviene retomar el comentario inmediato, realizado por la soñante, sobre el mismo, que es como sigue: “No sé por que, pero siempre me ha gustado ver sangre, pero mucha sangre. Yo creo que es por que me gusta ver como mi abuelita u otras personas matan a las gallinas. A mi también me gusta matarlas y abrirlas. Me gusta ver como estoy llena de sangre (esta última expresión, se acompaña de la observación de las manos con los dedos abiertos)”. Tal, primer asociación es de utilidad, ya que ella puede considerarse parte de las ideas latentes del sueño. Dicha consideración es válida desde el mismo Sigmund Freud, quien al respecto afirma:
“...y así distinguiremos del sueño... el material hallado por el análisis (psicoterapia)[2]... y lo denominaremos por ahora y sin mayor diferenciación, ideas latentes del mismo”.

Es decir, que la cadena asociativa mencionada, importante para la interpretación del contenido onírico, no es la totalidad de las ideas latentes, lo cual correspondería a la necesidad productora del sueño, “el título de la película” (José Cueli, 1900) o el sentido oculto del fenómeno onírico (Sigmund Freud, 1900), que se pretende encontrar mediante el trabajo de interpretación en el análisis o psicoterapia. El sentido oculto o necesidad productora del sueño, aquí, sería: “...para saber que tiene adentro mi madre, que hace, que siente y por que disfruta de ser agredida, hay que ser ella y sentir lo que siente”. Lo cual, específicamente en palabras de Laplanche y Pontalis es el contenido latente (sinónimo de ideas latentes, según Sigmund Freud, 1900) del sueño. Así, dichos autores afirman en su definición del diccionario de psicoanálisis:

“Contenido latente: conjunto de significaciones a las que conduce el análisis... del sueño. Una vez decifrado, el sueño no parece una narración formada de imágenes, sino una organización de pensamientos, un discurso, expresando uno o varios deseos...”.

Aunque aquí, los autores se refieren a que el sueño es una realización de deseos, no hay que olvidar que investigaciones más de actualidad en los sueños, afirman que ello es secundario.

Ahora bien, el pasaje del contenido manifiesto a las ideas latentes, traducción, no es directa como podría suponerse. En realidad, ello involucra una labor de interpretación; en la cual, la consideración de los elementos femeninos (madrina, abuelita y gallinas) y la acción de ver y el verbo gustar, son significativos, como componentes repetitivos. Su importancia radica en que a través de ellos se expresa la idea latente, al menos en parte, o el inconsciente. Así, los primeros parecen remitir a un sustituto materno, el segundo a la observación y el tercero a él placer de sentir. Cuestiones contenidas implícita o explícitamente en la idea latente señalada. Es decir, que dichos elementos repetitivos tienen conexión o representación tanto en el contenido manifiesto como en el latente.

Prosiguiendo el análisis del sueño, es fundamental, abordarlo ahora desde los dos mecanismos que intervienen en su constitución. Al respecto hay que hacer referencia a la extensión que ocupa el sueño manifiesto; comparándola con la amplitud conjunta de las asociaciones, primeras e inmediatas, del sueño relatado y de las ideas latentes descubiertas por la interpretación del producto onírico. Las dos últimas sobrepasan en extensión al contenido recordado  del sueño. Situación que evidencia la acción de condensación o comprensión de lo latente. De ahí la diferencia entre ambos contenidos, en cuanto a su amplitud. De acuerdo a esto, Sigmund Freud (1900) dice:

“El primer efecto de la elaboración onírica es la condensación, efecto que se nos muestra en el hecho de que el contenido manifiesto del sueño es más breve que el latente, constituyendo, por tanto, una especie de traducción abreviada del mismo” (pág. ---).

 Más, como la cita lo menciona, solo es una forma de enfocar la condensación. La referencia que los elementos madrina, abuelita y gallina, como sustitutos simbólicos, hacen de la madre de la soñante, representan un segundo efecto de este mecanismo; aquel, que consiste en la formación de personajes colectivos. Sobre ello Sigmund Freud (1900), dice:

“La constitución de tal persona colectiva, para los fines de la condensación onírica, puede también llevarse a cabo fundiéndose en una imagen onírica, los rasgos actuales de dos o más personas” (pág. ---).

Regresando, la interpretación de que los elementos manifiestos señalados son representantes de la madre, hay que reconsiderarlos desde su acepción como “sustitutos simbólicos”. Así, puede afirmarse, que ello es válido, y que, en nuestra cultura, la madrina es concebida como la persona que sustituirá a la madre[3], en caso de que esta falte a la ahijada[4], y la abuelita es también considerada como una madre[5] para los nietos, por lo cual es nombrada como la “mamá grande[6]”. Por otra parte, la gallina es una alusión a la madre, ya que ella es la que procrea la descendencia, como la mujer. Un elemento más contenido en tales figuras es seguramente al yo de la soñante; es decir, que la madrina, la abuelita y la gallina aluden al yo de la paciente, tal como Sigmund Freud (1900), lo indica cuando refiere:

“Sin excepción alguna, he podido comprobar que en todo sueño interviene la propia persona del sujeto… Así, pues, podemos representar múltiplemente nuestro yo en el sueño, directamente una vez, y otras mediante su identificación con personas distintas…” (pág. --).

Ahora bien, los elementos analizados hasta el momento no son los únicos que fueron objeto de la condensación; el abordaje de otros permitirá visualizar los contenidos latentes que en ellos se comprimen. El cuchillo, es punto de unión entre el significado del mismo como símbolo fálico; y en su referencia a la agresión y los impulsos sádico-masoquistas. Y el verbo ver. La interpretación de este último elemento considerado es complicada y puede ser de la manera siguiente: Ver, en el sueño, refiere a la imagen onírica; así, observamos que el relato del sueño implica, la descripción de imágenes visuales en cierta parte. En cambio, ver, en la asociación, lo relaciona con el placer y el sentir; y que en ella, tal acción se encadena con el gustar.
El segundo mecanismo, que participa en la formación de los sueños, ocurre simultáneamente con la condensación. Este fue denominado como desplazamiento; y su acción se expresa con mayor claridad en el elemento gallina; aunque este también se da con madrina y abuelita. El primer elemento indicado es importante, ya que reconsiderando las ideas latentes del sueño, es el elemento que las representa. Dada su significación y sus características asignadas manifiestamente, como animal, lo hace ser insignificante y lejano a la idea latente; la cual involucra a la madre y a la capacidad sexual y reproductiva de esta. Es decir, que debido a la censura onírica, aunque madrina y abuelita representarían más directamente a la madre de la soñante, es en gallina donde incluyen mejor los componentes de las ideas latentes, sin interferencia de la censura. El sentido en que se emplea aquí el desplazamiento, es como lo refiere Sigmund Freud (1900), cuando afirma:

“…El desplazamiento se manifiesta de dos maneras: haciendo que un elemento latente quede reemplazado no por uno de los elementos constitutivos, sino por algo más lejano a él; esto es, por una alusión, o motivando que el acento psíquico quede transferido de un elemento importante a otro que lo es menos, de manera que el sueño recibe un diferente centro…” (pág. ---).

Retomar fragmentariamente “…esta toda abierta y se le ve todo lo de adentro…”, expresión comunicada el relato del sueño, es fundamental, ya que evidencia un diferente efecto del desplazamiento, al revisado hasta aquí.  Así, “…se le ve todo…”, además de la significación manifiesta tiene un sentido latente. Con ella, los varones, en especial adolescentes, con frecuencia se refieren a la observación de la mujer. Observación, un tanto especial, ya que no se relaciona con la totalidad de esta; si no que involucra la observación parcial, obstaculizada por las prendas íntimas o interiores de esta, de los genitales femeninos, los cuales son al menos supuestos o fantaseados, ante la observación directa de los mismos. Esta interpretación, del sentido del fragmento aislado, es válida sí se piensa, en que según Sigmund Freud, el inconsciente y la elaboración onírica toman, cuando menos, de lo escuchado, las expresiones que les son útiles para la manifestación de los impulsos o fantasías inconscientes. Es probable, que siendo la preocupación, como se señala en la idea latente descubierta por la interpretación, la sexualidad femenina, seguramente, en algún momento[7], la soñante escucho tal comentario que le debió impactar grandemente. Es decir, que tal expresión analizada tiene un doble sentido. Lo cual ejemplifica el desplazamiento por transmutación del sentido, sobre lo que Sigmund Freud (1900) indica:

“…el proceso de desplazamiento puede también revestir una forma distinta…, se manifiesta en una permuta de la expresión verbal de las ideas correspondientes… cambia un elemento su expresión verbal por otra distinta” (pág. ---).

Con base a este segundo efecto del desplazamiento, es conveniente reconsiderar el elemento gallina. Dentro del argot popular, este es empleado con frecuencia para aludir al temor y al miedo. Características asignadas a la persona, que en cualquier situación experimenta tales emociones y que se le considera un cobarde. Es decir, que gallina es un término que se utiliza para calificar a las personas que son temerosa y cobardes[8].

Una vez ejemplificados, con diversos componentes, del contenido manifiesto, los mecanismos de desplazamiento y de condensación, hay que retomar dos ejemplos más; elementos en los cuales se verifica simultáneamente, la acción de ambos. Estos son “…rojo…” y “…entra y sale lentamente…”. En ambos puede sospecharse de la acción del desplanzamiento. Son elementos en cierto grado aislados, que en la totalidad del sueño presentan escasa importancia. El análisis de los elementos es fundamental, ya que proporcionan información de interés y relacionada con las ideas latentes del sueño,  mismas que conducen a la solución, interpretación, del fenómeno onírico presentado. Procediendo a su traducción, el primero a abordar es “…rojo..”. En primer lugar se puede observar que se encuentra aparejado con el elemento “sangre”. Por otro lado hay que asignarle más de una significación. Así, hace referencia, de acuerdo a la significación popular, al fuego, al calor, a la excitación y la emotividad intensa. De esta manera, se dice en ocasiones, que “el rojo es un color excitante”. Desde tal concepción,, su combinación con “sangre”, permite pensar en el sonrojo de una persona ante una situación determinada; la cual alude a un cierto grado de excitación, quizás por vergüenza o excitación sexual, y de la que se dice “que el sujeto se ha puesto rojo”. El segundo elemento a considerar es “…entra y sale lentamente…”. Para la interpretación de este componente, primero hay que centrar la atención en “lentamente”, pero con relación a “entra y sale”. Con ello debe aludirse a un movimiento rítmico, sin importar cuan lento o rápido sea, de penetración y extracción. Uniendo dichos elementos a “cuchillo”, símbolo fálico y de agresión, puede hipotetizarse que se da una alusión al acto sexual. Por último, el análisis de los elementos “rojo” y “entra y sale lentamente”, en forma aislada parecen referirse a dos cuestiones diferentes: la excitación y la relación sexual, correlativamente. Más su conjunción, refiere a un mismo aspecto. Es decir, que al presentarlos aisladamente, se hace referencia disociadamente del coito y de la excitación que el mismo provoca. Reuniendo el sentido latente de ambos elementos, se da también la asociación, entre la excitación producto de la penetración y extracción del genital masculino, en la mujer.

Continuando el análisis del sueño en un aspecto distinto. Al inicio y ejemplificación del sueño, cuando se hacia referencia al contenido manifiesto del sueño, se señalaba: “…que se involucra el relato del sueño, a un terapeuta, en un momento dado y en una situación determinada de tratamiento”. Retomar este fragmento es de utilidad para introducir un nuevo aspecto, que se incluye en la interpretación del sueño. El yo del analista no esta al margen del análisis o de la psicoterapia, ni de lo expresado manifiestamente o latentemente en el producto onírico. El fenómeno a que se hace referencia es a la transferencia. La cual implica una relación que se evidencia, más aún si se considera el momento en que se cuenta el sueño. Así, la paciente menciona su sueño en una sesión que se caracteriza por contenidos ambivalentes, hacia la sesión, manifiestamente, y hacia el terapeuta, latentemente. En dicha sesión, continuaba la temática sobre la asistencia o la terminación de la relación de la paciente, con las sesiones “programadas”. Retrospectivamente, es básico reconsiderar, que en sesiones previas, la soñante había manifestado una conducta, verbal y no verbal de seducción; misma, que al menos consistía en alabanzas al tratamiento, al terapeuta y sobre sí misma; como en el caso en que preguntaba como se veía en su arreglo personal[9]. Por otra parte, no hay que olvidar, que antes de verbalizar el sueño, la paciente hacia el siguiente comentario, con relación a sus inasistencias: “Yo creía que me hablaría por teléfono a mi casa, como en otras ocasiones (por cancelación imprevista de la sesión), para saber por que no había asistido”. Retraduciendo lo expuesto, de acuerdo al proceso de tratamiento ocurrido, se observaba una oscilación entre la seducción y el intento de abandonar su asistencia a la psicoterapia. Enfocado ello desde una perspectiva de relación transferencial, condensada y desplazada, puede indicarse que era ambivalencia a la sesión, contextualizada manifiestamente, y al terapeuta, por extensión y relación transferencial latente. Tal modalidad de empleo de la transferencia, coincide con la concepción de la misma por Sigmund Freud (19--), quien afirma:

“(transferencia) tratariase, pues,  de una transferencia de sentimientos sobre la persona del médico (o del terapeuta podría decirse)… La transferencia puede manifestarse como una apasionada exigencia amorosa o en formas más mitigadas… (en la transferencia) Pudiera creerse que escapa a la intervención de la diferencia sexual o de la atracción sexual. Pues bien, en ellos (los varones) sucede exactamente lo mismo que en las pacientes femeninas” (pág. ---).

Es decir, que es un fenómeno que ocurre tanto en el hombre como en la mujer y que estos depositan sentimientos en el terapeuta independientemente de su sexo.   Ahora bien, con relación a las ideas latentes del sueño, interpretadas con anterioridad, puede decirse que se da una reproducción de la situación planteada en ellas, en relación con el terapeuta. Es decir, que en la paciente impera la curiosidad, intentos de ser y de tener a la madre; y el rechazo, expresado por la agresión hacia la figura femenina, con respecto a una misma persona; lo cual es repetido transferencialmente en las sesiones y en la persona del terapeuta. Sentimientos repetidos y reproducidos tranferencialmente y que corresponden a la ambivalencia experimentada por la soñante.

Es, como múltiples teóricos, en el campo de la psicoterapia, concluyen, de que una sesión terapéutica implica una relación de dos y no de una sola; y que por lo tanto los afectos y el fenómeno transferencial que ocurre, puede ser mutuo. Es decir, que el terapeuta también puede depositar sentimientos propios en la persona de la paciente. Dicha situación se conoce como contratranferencia, en el sentido definido por Laplanche y Pontalis (19---), que es como sigue:

Contratransferencia: conjunto de reacciones del analista, en función de la reproducción del relato y que son depositadas en el analizado por el analista” (pág. --).

Tal relación contratransferencial  es observable, con relación al sueño que se analiza, en función del relato contado en el sueño y que se intenta transcribir para la presente interpretación. Hay una cierta diferencia entre el relato del sueño de la paciente, de la manera en como se capto y se escribió por el terapeuta en la primera ocasión y la segunda vez en que se realizó su redacción para el presente trabajo. Aunque, hay ciertos aspectos que varían ello no afecta la interpretación que sobre el mismo se realizó. La traducción del contenido manifiesto a las ideas latentes, queda garantizada no solo por la labor de interpretación, sobre sus elementos, sino también por su contextualización en la historia de la paciente y el proceso de tratamiento. Sobre esto último, puede decirse que el sueño es como una conclusión, que sintetiza los afectos disociados de la paciente. Como se señala, el proceso se caracteriza por una fase de sesiones en las que se involucran sentimientos amorosos, manifiestos en la seducción; y una fase en la cual hay sentimientos de rechazo e intentos de abandonar el tratamiento. En la última sesión es donde el sueño es relatado por la paciente, tras la expresión, vivenciación y manifestación de sentimientos ambivalentes.

Apoyando la interpretación obtenida, sobre el sueño que se analiza, se agrega a continuación información obtenida durante las sesiones y que involucran la historia de la paciente. Con relación al elemento manifiesto “rojo”, al cual se había asignado un significado con relación a la afectividad y a la emotividad intensa; esté parece aludir por condensación y desplazamiento a él “calor”, intenso e insoportable, que en ocasiones la sujeto experimenta. Cada vez que ella experimenta tal situación, suele ausentarse o abandonar su hogar, incluso por varios días. Buscando y exponiéndose por la noche, en especial en la madrugada, al frío, el cual le permite tranquilizarse. Durante sus fugas, suele vagar sin rumbo fijo; durmiendo en lugares apartados o bajo los camiones de carga o incluso a la interperie. Esto permite observar, que a pesar de que en la paciente hay capacidad de simbolizar y escenificar su conflictiva personal, esto suele fracasar en ocasiones[10]. Así, parece actuar sinrazón aparente y sin conciencia de lo que le ocurre cuando hay “calor” intenso en ella. Correspondiendo como se podrá observar, la intensa excitación sexual a la necesidad que es el punto generador del fenómeno onírico.

Dicha excitación en la soñante, también presente y evidente en la vida personal, se simboliza y escenifica en el sueño manifiesto. Contextualizando tal necesidad, generadora del fenómeno onírico, en la historia individual de la sujeto, refiere sus relaciones con los “otros”, las cuales implican, en particular, con la madre y, en general, con las mujeres y a cualquier persona con la que establece una relación, real o fantaseada. Tales relaciones, por su carácter conflictivo en la paciente, integran lo que Garma (19--) denomina, como la situación traumática del sueño; matizándose esta por un afecto intenso y ambivalente. La situación conflictiva, a que se hace referencia, corresponde, al menos a aquella que se establece con la madre; misma que se caracteriza por una oscilación entre el intento de acercamiento y un alejamiento continuo y alternativo. De está modo, en ocasiones, la soñante abraza, besa y bromea con la madre, asegurándole quererla mucho. Pero, en otro momento la rechaza, le grita que la odia, la califica de ridícula, la insulta y la amenaza con abandonar la casa; llegando a manifestar incluso una actitud amenazante a ella. Igualmente su ambivalencia es expresada con sus hermanos[11], a quienes primero aconseja se porten bien y en segundo lugar los agrede. Por último, tal sentimiento está presente en la relación terapéutica y con el terapeuta.

Desde una perspectiva diferente, la expresión, en el sueño, de “estar abierta” y “se le ve todo”, con relación a la madrina, suele ser interpretado como un intento y la posibilidad saber, de tener un conocimiento. Cuestión que al ser manejado con relación a la situación conflictiva, refiere sin duda, a un intento de solución de la misma; la cual es denominada por Garma (19--) como “solución ficticia”. Es decir, que dinámicamente, la soñante parece intentar disminuir la tensión provocada por sus relaciones  conflictivas con los “otros”, mediante el saber, que son, especialmente las mujeres, y por que se excitan al ser agredidas, con relación al acto sexual. Por último, resumiendo desde lo conceptual, lo anterior, la introducción de la situación conflictiva y la “solución ficticia” planteada, establece, además de haberse ejemplificado, lo que para Garma (19--) es la “estructura del sueño”.

Comparar, nuevamente, la información obtenida, por la interpretación del sueño, con su contenido manifiesto y las peculiaridades presentes en él, nos permite afirmar que ello es producto de la acción de la censura onírica. La cual se concibe, como lo señalan Laplance y Pontalis (19--) en la cita siguiente:

“Censura: función que tiende a impedir, a los deseos inconscientes [o necesidades según Garma (19--)][12] y a las formaciones que de ellos se derivan, el acceso al sistema preconciente-conciente” (pág. --).

Es decir, que la no representación directa,  de las necesidades obtenidas por la interpretación  del producto onírico, y de las ideas latentes correspondientes al mismo, son en efecto, en parte, de la acción de censura onírica.

INTERPRETACION DINAMICA

Dicha interpretación puede integrarse y elucidarse desde diferentes perspectivas. Por un lado, hay una constante preocupación por la sexualidad de la madre, concebida y fantaseada por la soñante como un misterio, “a sus ojos”, que despierta su curiosidad. Sexualidad que involucra el acto de penetración y extracción del miembro viril, pero que es fantaseada como una relación de agresión; como un acto de sadismo, en el que la mujer, la madre, es “abierta toda”, desgarrada y sangrada; pero que sin embargo, le propician placer y satisfacción. Siendo esto último, vivenciado por la paciente, como un incremento de excitación, “calor”, que la invade y que no le es controlable. Más, como una forma de manejar la excitación, la paciente opta por exponerse, “al frío de la noche”, lo cual le permite decrementar la excitación que presenta. Excitación que siempre suele surgir en la casa familiar, de la cual al hacerse tan intensa, tiene que huir, alejarse y escapar de lo que le excita. Ahora bien, la posibilidad de excitarse en una relación no real, es probable que tenga que ver con las fantasías de la misma o de la escena primaria.

En dicha excitación, el mecanismo de identificación, parece jugar un papel importante. Así, es posible que ella ocupe el lugar de la madre en la relación sexual fantaseada. Ser objeto de la agresión sádica, pero, que simultáneamente provoca la excitación; aunque la fantasía de destrucción y de desgarramiento, motiva el surgimiento del temor y la angustia hacia dicha relación, que además es prohibida. Es de esta manera, como se conjuntan la curiosidad y el temor hacia la experiencia sexual. Cuestión, que en su vida personal, obstaculiza el establecimiento adecuado de una relación heterosexual. Así, simultáneamente a la alusión de la relación sexual y a su comportamiento seductor, señala el no haberla experimentado aún. Situación que se complica aún más, cuando afirma ya haber tenido relaciones sexuales; cuestión que es negada posteriormente. Resumiendo, puede decirse que la paciente manifiesta gran ambivalencia con relación a la sexualidad.

Ambivalencia que puede ser vista desde otro ángulo. Esta sería desde los sentimientos que la sujeto experimenta hacia los demás. Sentimientos que se caracterizan por acercamiento y rechazo[13], en especial, de la madre y, en general, de las mujeres, del analista o de su terapeuta; representantes, todos ellos de fuentes de excitación; mismas, que por una parte, motivan su curiosidad y que la seducen, y por otra, son temidas. Así, es posible explicar que en su supuesta pareja, con quien dice haber tenido su primer experiencia sexual, hay una intensa atracción y búsqueda de ella, pero, cuando esta con él, manifiesta un gran rechazo a su posible acercamiento.

La curiosidad y preocupación tiene un diferente sentido, y que no solo parece orientarse a la relación sexual o a las relaciones con los demás, matizadas ambas por un afecto ambivalente. También parece orientarse a que es lo que tiene una mujer; de ahí, que en el sueño se introduzcan los elementos de “estar toda abierta” y “ se le ve todo”, a sí como la importancia que reviste a la observación y al ver, elementos contenidos en el sueño.

INTERPRETACION TOPOGRAFICA

La preocupación, la curiosidad, la excitación y el temor hacia la relación sexual y hacia los demás, corresponde a una necesidad inconsciente, que dada a la represión, no tiene acceso a la conciencia. Así, la soñante parece actuar[14] sus necesidades, generándose en última instancia el sueño; actuación, como bajo un estado hipnoide. Es de tal manera cuando abandona la casa familiar por las noches, vagando y exponiéndose al frío, no puede explicarse o argumentarse el motivo de su comportamiento. Como tampoco lo puede hacer con relación a su ambivalencia, en especial con su madre, ni con el origen de la excitación. En su conciencia solo hay posibilidades de darse cuenta de su actuar, más no del por que de los mismos. En este caso, partiendo del contenido manifiesto del sueño, estos parecen corresponder a los contenidos del preconciente, ya que son los elementos que conforman el sueño. Siendo los que son susceptibles de ser recordados. Más, como la censura onírica ha actuado sobre de ellos, expresan disfrazadamente, la preocupación, la curiosidad, la excitación y el temor hacia la relación sexual y hacia los demás, lo cual es inconsciente. Es de dicha forma, como el sueño se convierte en el enlace entre lo inconsciente y la conciencia o lo latente y lo manifiesto.

INTERPRETACIÓN ESTRUCTURAL

desde el punto de vista estructural, la intensa excitación, que la paciente suele experimentar, corresponde al sistema del ello; excitación, que tiene como fuente, la identificación con madre y los demás. Más de la actuación del el superyó, sobre tal excitación, surgen las fantasías de agresión y destrucción por las mismas, que son prohibida. Ello parece ser prohibido, por que dichas tendencias se orientan hacia figuras parentales por tranferencia, que no son posibles que se realicen de acuerdo a la prohibición del incesto. Es decir, que ocupar el lugar de la madre y experimentar la excitación que ella vivencia en sus relaciones sexuales, no le es permitido ni le es posible sin transgredir la prohibición. Es tal acción del superyó, lo que introduce el polo de la ambivalencia que se relaciona con el temor. Así, se da un interjuego de fuerzas en las que unas pretenden dar satisfacción a los impulsos del ello, pero que son frenados por la actuación del superyó. Es decir, que la paciente no puede abandonarse a la excitación que surge con ella, por temor a que esta tiene su fuente en la madre, lugar que ella no puede ocupar. Ante este juego el yo, moviliza defensas que se caracterizan por la represión, negación y disociación ideo-afectiva. Es frecuente que la paciente intente controlar y evitar la vivenciación de tal excitación, preocupación o curiosidad; sin embargo, con poco éxito, es por ello que se puede visualizar la acción de la disociación de lo intelectual; permaneciendo de tal manera el afecto, excitación, que nunca puede ser explicado en su génesis. También se observa una disociación, negación y desplazamiento de las figuras prohibidas hacia la figura del analista o terapeuta y hacia el análisis o psicoterap


[1] Trabajo escolar elaborado para la materia de Psicología y Filosofía Contemponrea, de la maestría en Psicología Clínica, en 1985.
[2] Dicha palabra se introduce con fines prácticos.
[3] Cultural y religiosamente, ya que esa es la función que el rito religioso del bautismo, en la religión católica, establece para la madrina. Que en caso de que la madre falte, sea la madrina quien asuma con la ahijada el papel de madre (Nota agregada el 27 de diciembre de 2000).
[4] Baste para ello el comentario que hacía mi esposa Ara, poco días antes de la Navidad del 2000. Ella me comunicaba lo siguiente: “déjame hablarle por teléfono a mi “mamá”, si no ya vez como se pone”. Ella se refería a los reproches de que era objeto por parte de su madrina, si en tales fechas no la visitaba o al menos le hablaba por teléfono. La próxima ocasión que la veía, le llamaba la atención, le reclamaba que ya no la quería y ni se acordaba de ella; le recordaba que ella era su madrina de todo (bautizo, confirmación, primera comunión y velación en su matrimonio); que la había cargado de pequeña y que había sido su primer ahijada. Esto lo hacia a pesar de tener su propia hija, menor que Ara. En otras ocaciones, directamente le decía que ella era como su madre (Nota agregada el 27 de diciembre de 2000).
[5] Un dicho popular, de acuerdo a la duda de la paternidad del hombre sobre sus hijos dice: “Hijo de mi hija mi nieto será, hijo de mi hijo, en duda estará”. Situación que establece una línea de ascendencia, a pesar de nuestra muy elogiada sociedad machista y patriarcal. Desde esta perspectiva y retomando los personajes del sueño observamos la línea femenina que se sigue e incluye el sexo de la soñante (Nota agregada el 27 de diciembre de 2000).
[6] La denominación de “mamá grande”, es, según recuerdo en mi infancia, un término muy utilizado por los adultos para referirse a la abuela, en ese entonces mi bisabuela. Desde otra perspectiva y después de vivir varios años en la familia, las hijas de cuatro de mis hermanos, adoptaron la costumbre de referirse a mi madre como “mamá”. Siendo algunas de éstas sobrina, ya mujeres adultas, preguntaban por “mamá”, su abuela, o cuando la veían le decían “mamá. Costumbre que mis propios hijos nunca adquirieron al vivir separados y enseñárseles que era su abuelita (Nota agregada el 27 de diciembre de 2000).
[7] Dentro de la historia clínica de la paciente del sueño, se encontraba como dato significativo su participación en bandas de adolescente farmacodependientes. Ella misma era usuaria de drogas. Su convivencia en pandillas era de dos tipos, una mixta y en ocasiones sólo con mujeres. Otro dato, corresponde a la promiscuidad sexual de ella y de sus amigas de la banda, quienes con frecuencia tenían diferentes parejas sexuales (Nota agregada el 27 de diciembre de 2000).
[8] Una característica sobresaliente de la paciente es su osadía ante diversas situaciones. La misma se puede considerar que es impulsiva y arriesgada. Así, por ejemplo, en una ocasión espera hasta entrada la noche a uno de sus amigos de la banda para reclamarle y pelearse a golpes con él por “chismes”, en los cuales decía la había involucrado injustificadamente. En otra ocasión, según relataba en sus sesiones, ante la amenaza de un policía judicial, y la posibilidad de que la remitieran a la delegación, ella afirma haber tomado una botella, romperla y decir: “Pues haber como nos toca”; sin importarle que el policía estuviera armado. Dichas acciones fueron llevadas acabo como lo relataba. A decir de ella, no se atemorizaba ni siquiera ante la posibilidad de lidiarse a golpes con un hombre. Otra acepción que vale la pena recordar sobre el término gallina, es su asociación con las mujeres. Se dice, que ellas son temerosa y asustadizas “por naturaleza”. Nos es infrecuente escuchar, por eso, que cuando un niño se asusta, los adultos le digan que no sea “gallina” o que parece “mujercita” por haberse asustado o demostrado temor (Nota agregada el 28 de diciembre de 2000).
[9] En otra ocasión, ella se “medio” levantaba de su asiento y se inclinaba hacia su terapeuta. Pero más significativo fue su arreglo personal. Después de varias sesiones, se presenta maquillada, con sombra en los ojos, delineador de ojos, lápiz labial y maquillaje en su rostro. Cambio que incluso no dejo de ser notorio para el resto de personal femenino que laboraba en la institución. Cabe destacar, que además, la paciente era de facciones bellas, las cuales no se opacaban a pesar de una cicatriz que mostraba en su rostro, cercas del ojo izquierdo y que se extendía hacia el parietal izquierdo, producto de un accidente en motocicleta (Nota agregada el 28 de diciembre de 2000).
[10] Es conveniente notar, que a pesar de ser una mujer joven, de “muy buen ver”, cuando tiene esas fugas por el “calor”, ella no busca él involucrarse en relaciones sexuales. Vaga sin rumbo fijo, lo cual puede considerarse un verdadero “acting out”, pero que no concluye como posibilidad en mantener relaciones sexuales como una forma de sofocar ese calor intenso que la invade. Otro aspecto significativo, es que la paciente no refiere dicho manejo del “calor”, a través del uso de drogas.
[11] Por cierto, hermanos menores que la misma paciente. Ella era la mayor.
[12] Nota agregada con fines prácticos.
[13] Quizás, aquí no se deba descartar, como una expresión de esa ambivalencia y seducción de la paciente, el acercamiento que hace hacia el terapeuta en una de las sesiones. En dicha ocasión se presenta con buen arreglo personal y bien maquillada. Durante la sesión se recarga sobre el escritorio, inclinando su cuerpo y rostro hacia el terapeuta.
[14] Actuación, en el sentido señalado por Henri Ey (1978), con respecto a psicopatia o anaormaliddes del comportamiento como el las llama. Dicha concepción es acorde a las características de la conducta de la paciente, muy independientemente de que Henri Ey (1978), indica en su “Tratado de Psiquiatría”, que el “acting out” no posee significación simbólica. Cuestión de la cual diferimos con el autor señalado (Nota agregada el 05 de Enero del 2001).


sábado, 13 de abril de 2019

CANIBALISMO EN LOS NUEVE LIBROS DE LA HISTORIA

El presente documento fue redactado en 1991 o 1992, durante un año de estudios en antropología en la Universidad Autónoma de Querétaro, partiendo de la lectura del texto de el historiador griego Heródoto. Temática de interés en un servidor y que después aborde en otro escrito en relación a los Aztecas, en México.

Con el presente documento, doy cumplimiento a la publicación mensual de Abril de 2019.

EL CANIBALISMO EN LOS NUEVE LIBROS DE LA HISTORIA DE HERODOTO
Ps. Alejandro Fabela Alquicira
ANTROPOLOGIA U. A. Q.
E-mail: jaliscoafa@yahoo.com.mx
Las referencias a la práctica del canibalismo en la historia de la humanidad, ha estado presente desde antaño, en algunos de los pueblos y culturas del orbe. Motivo por el cual los libros de la historia de Heródoto adquieren relevancia, al dar a conocer la vida de los pueblos de la antigüedad. Ahora bien, el análisis de tales textos, nos permitirá determinar algunas de las características de la práctica antropófaga, en ciertos pueblos antiguos, lo que es el motivo del presente ensayo.
En la obra de Herodoto de Helicarnaso, en sus tres primeros libros (Clío, Euterpes y Talía) se encuentran escasas referencias al acto de comer carne humana, por el mismo hombre. De esta manera encontramos cinco citas sobre el tema; de las cuales dos se localizan en el primer libro y tres en el tercero.
Al someter a un análisis, los pasajes detectados en el texto, emerge la cuestión siguiente: ¿En quienes, Herodoto, hace referencia a la antropofagía?. Contestando, literalmente el autor diría:
1. “...en una partida de escitas pastores...”
2. “...los masagetas...”
3. “...las tropas extranjeras al servicio de Egipto, en parte griegas y en parte carias...”
4. “...el grueso de la tropa de Cambises...”
5. “...unos indios titulados calatías...”
Como podrá observarse aquí, salvo en el tercer caso, se involucra a pueblos no griegos, sino “barbaros”, como los llamaría Herodoto en su introducción; donde establece tal diferencia al decir: “...Así de los griegos como de los barbaros...”; lo cual después reafirma posterior y específicamente en relación a los masagetas, cuando indica:
“Viendo Tomyris, que Ciro no daba oídos a sus palabras, reunió todas sus fuerzas y trabo con el
batalla más reñida, que en mi concepto se ha dado
jamás entre las naciones barbaras...”1.
Destáquese aquí el tercer caso, por que en el podría decirse, que se presenta un
comportamiento característico del tipo canibalisico, en “...las tropas
extranjeras al servicio de Egipto...”, la cual se conforma de “...los griegos...”
y “...los carias...”; no diferenciandose en la cita, s quienes ejecutan el acto
antropofago son los griegos, los carias o ambos. Por ello es relevante, ya que
si las referencia a la antropofagía son escasas, los son aún más cuando cuando
aluden tal práctica en los griegos; no aclarándose lo suficiente si el
canibalismo también se verifico entre los griegos. Sin embargo, aún se puede
plantear una primer conclusión tentativa, con respecto, a que el canibalismo es
una práctica posible entre los pueblos no griegos.
Continuando la investigación analítica, surge una segunda pregunta, que es:
¿Cómo ocurre la práctica antropofaga?. A ello podemos señalar lo siguinte:
1. Entre los masagetas, lo refiere a “...algunas costumbres particulares...” de
estos; y en los indios calatías, como “...uso común...”.
2. Por lo que respecta a los escitas pastores, por que”...determinaron
vengarse...”; y en las tropas extranjeras al servicio de Egipto (griegos y
carias) por que “...maquinaron contra él (Fanes) una venganza barbara e
inhumana...”
3. Y por último, en las tropas de Cambises, por que “...obligados por el
hambre extrema...”2
Retomar la antropofagía desde este punto de vista, permite establecer la
diferencia siguiente: los masagetas, los calatías, los griegos, los carias y las
tropas de cambises, son los que ejecutan el acto de canibalismo, no así en el
caso de los escitas. Estos últimos, por venganza, “...haciendo pedazos a uno
de los jóvenes sus dicipulos; al cual, guisado del mismo modo que solían
guisar la caza, se lo dieron a comer a Cyaxares y sus convidados...”3. De esta
1 Tomyris, reina de los masagetas, y Ciro, rey de los persas (Nota agregada el 14 de Febrero del 2001).
2 En la época de los 70s, se diría que un caso semejante ocurrió entre los sobrevivientes, de un accidente areo
den los Andes peruanos (Nota agregada el 14 de Febrero del 2001).
3 Situación similar comunica es comunicada por Otto Rank en su texto, “El mito del nacimiento del héroe”,
cuando cita: “De modo que se marchó a su casa, y una vez que hubo llegado, envió de inmediato a su único
hijo, un varón de unos trece años, al palacio de Astiages para cumplir lo que se le había mandado, y entonces
Harpago le contó regocijado a su mujer cuanto había acontecido. Pero al llegar el niño al palacio, Astiages lo
manera, en los escitas, no se puede afirmar que fueran un pueblo canibal; en
cambio si se les podría adjudicar, que favorecieron que otros, sin
conocimiento y sin conciencia, ejecutasen el acto de antropofagía4.
Continuando con los escitas, hay que notar que Herodoto nosdice:
“... se los dieron a comer a Cyaxares y a sus
convidados, y al punto huyeron con toda
diligencia...”
Pero en ningún momento, Herodoto explica como aquellos que comieron la
carne humana guisada, supieron las características del mencionado platillo.
Acaso había que suponer, que al huir los escitas, le hicieron saber a Cyaxares
y sus convidados, que habían comido. O bien, habría que preguntar: ¿cómo
Cyaxares y sus convidados supieron que habían comido carne de un ser
humano? Tales dudas, se reafirman al continuar el relato de Herodoto, donde
menciona la huida de los escitas a Sardes, donde ofrecieron sus servicio a a
Alyates, Al respecto, en el capitulo LXXIV, del libro primero, el autor
cita:“...no queriendo después Alyates entregar a los escitas a pesar del las
reclamaciones de de Cyaxares, se origino entre los lidios y medos una
guerra...”, hasta que por una predicción “...no solo dejaron la batalla
comenzada, sino que tanto los unos como los otros se apresuraron a poner fin
a sus discordias con un tratado de paz”.
Como podrá observarse, nos se puede afirmar que las reclamaciones de
Cyaxares, para que les fueran entregados los escitas se relacionen con que
hizo descuartizo y azó parte de su carne, otra porción fue hervida y una vez concluída la tarea, lo dejo todo
listo para el festín. Cuando llego por fin la hora del ágape, se hicieron presentes Harpago y otros invitados.
Ant Astiages y los demás invitados se sirvieron platos con carne de cordero, pero Harpagos se le sirvió la
carne de su propio hijo, sin la cabeza, y sin las manos y ni pies, pero con todo lo demás. Las partes ante dichas
habían sido escondidas en una cesta, cuando Harpago pareció hallarse satisfecho, Astiages le pregunto si le
había gustado el sabor de la carne, a lo cual contestó, aquel que le había agradado en verdad; y entonces, tal
como se le había ordenado previamente que hicieran, los criados colocaron ante Harpago la cesta que ocultaba
la cabeza, las manos y los pies de su propio hijo, diciéndole que podía abrirla y servirse lo que quisiese. Así
hizo Harpago y al abrir la cesta vio los restos de su hijo. Pero no fue presa del horror, sino que logro
dominarse. Por lo cual Astiages le pregunto si sabía cual era el bocado que tanto deleite le había producido;
contestando su servidor que lo sabía perfectamente, y que todo lo que hiciera el rey estaba muy bien. Y así
hubo hablado, tomo el resto de la carne y se la llevo a su casa, posiblemente con el proposito de darle
sepultura (Cita agregada al día 25 de Agosto del 2001).
4 En esta parte, vale la pena puntualizar una diferencia más, que se relacionaría con los motivos por los cuales
se práctica la antropofagía. En unos es voluntaria, con conocimiento y con conciencia, y en otros no. En los
últimos, habría que preguntarse ¿si el comer carne humana involuntariamente, sin conocimiento y sin
conciencia, se puede decir que eran canibales? Ellos ni siquiera supieron que comieron carne humana o lo
supieron con posterioridad cuando sus victimarios se lo comunicaron, para con ello consumar su venganza
(Nota agregada el 14 de Febrero del 2001).
estos hubiesen dado de comer carne humana. Parece ser más factible atribuir a
otros factores, los motivos para las reclamaciones y para irse a la guerra. Por
otra parte, en la continuación del testo de Herodoto, no se hace mención a la
reacción de Cyaxares por haber sido inducido a comer carne humana, sin su
consentimiento o sin su conocimiento. Esto motiva nuevas preguntas, como
son: ¿acaso Cyaxares no sabía, ni supo nunca, que había comido carne
humana? Afirmar esto, sería una respuesta poco probable, ya que Herodoto no
tuvo noticia de este hecho. ¿al pactar la paz Cyaxares con Alyates, el primero
olvido el agravio que le habían infringido los escitas? A este respecto y hasta
donde el texto de Herododo lo menciona, no es posible saberlo. En los cinco
años que duro la lucha entre los lidios y los medos, ¿acaso se desvanecio la
importancia de la afrenta que recibiera Cyaxares?. No lo sabemos, pero una
cosa si parece ser cierta, que en el relato de Herodoto se pierde toda referencia
al pasaje de ese acto canibalistico. Y por último, solo habría que plantear la
siguiente pregunta ¿ por la manera en que Cyaxares y sus convidados
comieron la carne humana, se les puede considerar que estos cometieron un
acto de antropofagía? ¿o tal vez solo se le debe considerar como “...una
venganza barbara e inhumana...”, como lo refiere Herdoto, en el caso de las
tropas extranjeras al servicio de Egipto?
Continuando el análisis de los carias y de los griegos al servicio de Egipto,
hay que plantear que el acto canibalístico, adquiere aquí una característica
particular. En este caso, Heródoto dice: “…llevados de la ira y encono contra
Panes por haber hecho adalid de un ejercito enemigo de otra lengua y nación,
maquinaron contra él una venganza barbara e inhumana. Tenia Fanes unos
hijos que había dejado en Egipto, y haciéndolos venir al campo de los
soldados mercenarios, los presentan en medio de entreambos reales a la vista
de su padre, colocando después junto a ellos una gran taza, y sobre ella los van
desollando uno a uno, presenciando su mismo padre el sacrificio. Acabada de
ejecutar tal carnicería en aquellas víctimas inocentes, mezclan vino y agua con
la sangre humana, y habiendo bebido de ella todas las guardias extranjeras
cierran con el enemigo. Empeñada y reñida refriega…”. La particularidad
radica, en que aquí se bebe la sangre humana, pero no hay referencia a el
comer la carne humana. Cuestión que nos plantearía la existencia de dos
diferentes modalidades del canibalismo, en donde se involucran dos partes
específicas del cuerpo humano: la sangre y el cuerpo humano. Vale la pena
aquí, recordar el caso de los pacientes psiquiátricos antropófagos
caracterizados por mutilar a otros hombres5 o automutilarse algunos de los
órganos del cuerpo humano, los cuales son deglutidos a continuación.
Otro carácter del canibalismo se relaciona, con que su ejecución surge
posterior, a un estado emotivo de quien lo perpetra, como en los carias o los
griegos, de “…ira y encono…”, o bien, como en los escitas, bajo el efecto de
ser insultados y “…que creían no haber merecido semejante ultraje…”.
De igual manera, que en los escitas, con los griegos y los carias, también se
presenta el canibalismo aparejado al deseo o intento consumado de
venganza. Deteniéndonos en este acto de venganza, podemos notar que este va
dirigido hacia alguien, como lo es Cyaxares, rey de los lidios, y hacia Fanes,
faraón egipcio. Con respecto al último personaje señalado, cabe indicar un
aspecto significativo y extraño, que consiste en la actitud que manofoesta ante
el “..sacrificio…” de sus hijos, inmolados en su presencia de una manera
“…barbara e inhumana…”, como lo señala Herodoto. En tal cita, no se
expresa ninguna emoción o reacción ante el acto mencionado; y a
continuación tampoco se encuentran rastros de estado emotivo alguno,
pasando Herodoto a referirse a otros aontecimientos6. Es una situación que
parece desprovista de afecto y que siguiendo el relato del autor, queda como
un evento aislado y, ¿acaso, solo como uno de los “…de los sucesos varios e
interesantes…”, a que se hacia mención en la introducción?.
Por otra parte, deteniéndonos aún en el caso de los carias y los griegos,
emerge un nuevo carácter del canibalismo. Heródoto dice: “…Acabada de
ejecutar la carnicería…, mezclan vino y agua con la sangre humana, y
habiendo bebido de ella todas las guardias extranjeras cierran con el enemigo.
Empeñada y reñida refriega…”. Así, sacrificio y ejecución de varios actos que
incluyen: “…mezclar vino y agua con la sangre humana…” y “…habiendo
bebido de ella todas las guardias extranjeras…”, para concluir con una
“…Empeñada y reñida… refriega…”, nos permite recordar la ejecución de un
acto ritual, antes de un evento, en este caso pelear o guerrear. De este modo
podríamos inferir que el acto canibalístico esta relacionado con un acto
ritual7, que tiene un fin. Así, desde esta perspectiva puede agregarse el caso de
5 Ejemplo de ello, hace referencia la película de Anthony Hokins, de “El silencio de los inocentes” donde se
caracteriza al Dr. Annibal Lecter, un psicopata que devoraba parte del cuerpo de sus víctimas (Nota agregada
en el 2001).
6 Algo similar ocurre en el relato de los sueños, según lo indica Sigmund Freud (1900), en su “Interpretación
de los sueños”.
7 En la película mexicana de “Robinson Crusoe”, así se muestra una escena donde los canibales se preparan
para su festín con seres humanos (Nota agregada el 28 de Agosto del 2001).
los masagetas y los indios calatías. Antes de continuar con estos dos últimos
pueblos mencionados, es necesario referir, que en relación al acto ritual, se
podrá pensar en dos cosas aspectos más, donde el canibalismo se relaciona
con:
1. El acto de comunión a través del acto antropófago en grupo8.
2. Al parecer, ser un acto preparatorio para la contienda.
Retomando el carácter ritual que se involucra en la ejecución de la
antropofagía, lo podremos observare n la referencia que Herodoto hace de los
masagetas, dodne dice: “…no tiene término fijo para dejar de existir; pero si
uno llega a ser decrépito, reuniéndose todos lo parientes le matan con una
porción de reses, y cociendo su carne, celebran con ella un gran banquete. Este
modo de salir de la vida se mira entre ellos como la felicidad suprema…”. Y
en relación con los indios calatías, Herodoto cita: “…es uso común el comer el
cadáver de sus propios padres…”.
De estos últimos pueblos mencionados y al menos en uno de ellos, surgen
otras características más, que son:
1. La persona que es comida es anciana y adulta.
2. Aquellos que comen la carne humana, entre los masagetas y los calatías,
son los parientes de la persona inmolada.
3. Que el acto canibalístico es efectuado en grupo.
4. Que entre los masagetas tenía un gran valor como costumbre; así Herodoto
dice de ellos al respecto: “…Este modo de salir de la vida se mira entre
ellos como la felicidad suprema, y si alguno muere de enfermedad, no se
hace convite con su carne, sino que se le entierra con gran pesadumbre de
que no haya llegado al punto de ser inmolado…”. Igual alto valor adquiere
el uso común antropofago entre los calatías, donde Herodoto refiere una
anécdota con Dario, rey Persa donde dice: “…venidos los indios, les
pregunta Dario, cuanto querían por permitir que se quemaran los cadaveres
de sus padres; y ellos luego le suplicaron a gritos, que no dijera por los
dioses tal blasfemia; tanta es la prevención a favor del uso y de la
costumbre…”. Por último, señalare aquí, que la referencia que se hace con
respecto al canibalismo tiene que ver con el relato que Dario hace de dicha
situación.
8 En la película “Robinson Crusoe”, dicha opción parece ser la más viable, y no la segunda (Nota agregada el
28 de Agosto del 2001).
Dentro de las referencias en los nueve libros de la historia de Herodoto solo
destacaremos, la última cita que involucra a las tropas de Cambises, en su
campaña militar contra los etíopes. Al respecto dice: “…Mientras que la tropa
hallo hierba por los campos, mantuvose de ellas. Más llegado en breve a los
arenales, algunos de los soldados, obligados de hambre extrema, tuvieron que
echar suertes sobres sus cabezas, a fin de que uno de cada diez alimentase con
su carne a nueve de sus compañeros”. En este caso, hay que destacar dos
aspectos que son:
1. La práctica antropofaga se relaciona con las penalidades sufridas por el
hombre y la presencia de una imperiosa necesidad de comer.
2. “…tuvieron que echar suertes…”, lo que pareciera un acuerdo de que el
azar decidiera cual del grupo de diez hombres sería inmolado y devorado.
Por último, en este caso también hay que destacar la ausencia de un
sentimiento con respecto a la practica canibalistica, de la cual Cambises tenía
conocimiento. Así, Herodoto solo nos indica la preocupación de Cambises,
por que su ejercito se veía diezmado por los actos antropofagos, pero no por
los actos mismos. De igual manera ocurre a la reacción de los soldados que
hayan comido carne humana o que sin realizar la practica antropofaga
tuvieron conocimiento del hecho.

sábado, 6 de abril de 2019

MANDRIL

La presente pintura corresponde al primer ensayo con la técnica del acrílico, lo cual me permitió conocer como se usa dicho material.

MANDRIL
TÉCNICA: Acrílico en papel fabriano
17.3cm. X 25cm.
FECHA: Diciembre de 2018
AUTOR. Mtro. Ps. Alejandro Fabela Alquicira