sábado, 30 de marzo de 2019

INDÍGENA ESQUIMAL

Casi terminaba el mes de Marzo de 2019, sin la correspondiente publicación de un dibujo o pintura.  Misión cumplida. En una nueva fase del aprendizaje personal del dibujo del rostro humano, surge como primer ensayo el presente dibujo.

INDÍGENA ESQUIMAL
TECNICA: Lápiz de grafito negro
21.8cm. X 28cm.
FECHA: Marzo, 03, 2019
AUTOR. Mtro. Ps. Alejandro Fabela Alquicira


sábado, 9 de marzo de 2019

KARATE-DO Y PSICOLOGÍA

KARATE-DO Y PSICOLOGÍA

el presente documento fue redactado hace ya 17 años. Época en la que concluía mi instrucción como practicante de esta arte marcial. en diciembre de 1999, alcance el grado de Primer Dan (cinta Negra). fue un esfuerzo de seis años de constante trabajo físico, del cual quede muy satisfecho. con parte de dicho derecho a un grado en el Karate, se me solicito hablar de la psicología y su relación con las artes marciales. el producto de ello fue este trabajo.

PSICOLOGÍA Y KARATE DO
PS. ALEJANDRO FABELA ALQUICIRA

Mente sana en cuerpo sano
Anónimo
Conócete a ti mismo
SOCRATES

INTRODUCCION

Han pasado seis años de practica constante del karate do. Ello representa la consolidación de viejos anhelos que quedaron pendientes desde hace veinticinco años, al observar y practicar por tres meses el karate do.
Las circunstancias de la vida permitieron el trazo de un camino, el cual siempre estuvo matizado por la practica constante de diversos deportes; a decir: fut bol, voley bol, basket bol beis bol, natación y clavados. Practica tenaz bajo la consigna de “Mente sana en cuerpo sano”.
En 1976, un nuevo derrotero conduce al estudio de la psicología, específicamente en el área clínica. Con ello se inicio un proceso de estudio, trabajo, investigación y reflexión sobre el psíquismo del ser humano.
Como es conocido, el campo de la mente humana es relativamente, solo en años recientes, se conforma como objeto de estudio a través de la investigación científica. Sin embargo, el interés por los fenómenos psíquicos tiene mayor antigüedad. Así, por ejemplo son objeto de la reflexión poética y filosófica de los antiguos griegos. Ahora bien, en la filosofía, ética y moral de culturas milenaria como la hindú, china y japonesa ya observamos el análisis de la conducta humana.
Ejemplo de la cultura occidental y oriental con respecto al psiquismo humano, lo encontramos, respectivamente en las frases tan celebre y conocida de Socrátes: “Conócete a ti mismo”; y la búsqueda del conocimiento del hombre con relación a su mundo en la filosofía budista.
Iniciada la investigación científica de la psicología del hombre surgen: a nivel teórico, múltiples marcos referenciales que intentan dar cuenta de concepción del hombre y de su mente. Y a nivel practico, se intenta aplicar la psicología y sus relativamente recientes descubrimientos a las diferentes áreas del hombre. Aquí nos interesa su aplicación hacia el deporte.
Actualmente existe como rama de la psicología, la psicología del deporte; la cual tiene dentro de sus fundamentos:
1. Incrementar la motivación, el espíritu de lucha y de triunfo en los deportistas.
2. Movilizar los obstáculos psíquicos que impidan la mencionada motivación o el alcanzar el triunfo. Un ejemplo de esto lo tenemos en el análisis que Sigmund Freud hace de los caracteres de las personas que fracasan cuando triunfan. Clínicamente lo conocemos en el caso de deportistas de alto rendimiento, que habiendo alcanzado todas las metas para conformarlo como un excelente deportista y competidor, decae en su rendimiento sin lograr el triunfo.
3. Favorecer la superación física y mental del deportista para incrementar su rendimiento cuali-cuantitativo.
Valga una crítica al respecto, del punto de vista de la psicología del deporte. Su interés es el triunfo, el formar ganadores o como se diría en el ámbito deportivo, hacer “mentes ganadoras”. Por otra parte, de la sentencia “mente sana en cuerpo sano”, parece siempre tener preponderancia el cuerpo o la preparación física, sobre la mental; como si el cuerpo sano fuera sin más determinante y condicionante de la mente sana. Por ello quizás se ha enfatizado más en el desarrollo físico. Ahora bien, debemos considerar que en dicha sentencia el sentido de la misma es reciproco. El karate do lo favorece y así lo debemos concebir.
Si ya mencionamos la reciprocidad entre lo físico (el cuerpo) y lo psíquico (la mente) debemos referirnos un poco más a este aspecto desde la frase celebre de nuestro epígrafe. Socrates decía “conócete a ti mismo” y ahora debe preguntarse ¿qué relación tiene ese conocerse a sí mismo con la practica del deporte y específicamente del karate do? La respuesta la encontraremos en el desarrollo de la presente tesina.
La elaboración de la tesina Karate do y psicología representa la confluencia de diversas vías de una vida, la practica deportiva, la practica del karate do, el desarrollo de una disciplina como la psicología; pero también una filosofía del ser y de la vida.
De esta manera, el presente obra incluye en la exposición algunos conceptos básicos relacionados con la psicología, la filosofía Zen, el código Bushido y los conceptos básicos y los ejercicios transmitidos a los practicantes del karate do en la escuela Shei Shin Kan Karate Do. Lo cual incluye desde el alumno cinta blanca hasta el sheito (primer
kyu) cinta marrón; este último sustentante a primer Dan cinta negra.

LA PSICOLOGIA

Referirnos, desde un marco conceptual de la psicología, a la frase “conócete a ti mismo” implica abordar la concepción del hombre, la cual es necesaria en el desarrollo de una postura psicológica determinada. De acuerdo a dichas corrientes de pensamiento dentro de la psicología, encontraríamos la reafirmación o el cuestionamiento de tal sentencia e incluso la invalidación de la misma. Así por ejemplo, la psicología pavloviana o skinneriana negaría la posibilidad de conocerse a sí mismo; ya que la misma enfatiza en la reflexología y niega la posibilidad de la conciencia. Aunque dichas corrientes ha desarrollado modelos de trabajo aplicables a la explicación y ejercicio de la motivación. De esta manera la aplicación del reforzamiento positivo incrementa el rendimiento del ser humano. Algunos teóricos, basados en dicha concepción afirman que los reforzadores sociales positivos como el prestigio, la posibilidad de estatus ante los demás o por mejoras económicas, etc. Favorecen el incremento del rendimiento. Si lo enfocáramos desde el karate, debería decirse que es posible que ello incida en los karatedocas, sobretodo en aquellos inclinados a las competencias. ¿Pero para la generalidad de los practicante de esta arte marcial? No hay que olvidar que en Shei Shin Kan Karate Do existen quienes tienen interés por la participación en los torneos, pero también los hay quienes lo practican sin interés en estos; privilegiando más la practica, el perfeccionamiento de la técnica e incluso el apego a uno de los fundamentos del karate: “el karate es para defensa”, independientemente de la capacidad que se adquiere para golpear o atacar. Desde otra perspectiva, inclinándonos hacia el condicionamiento clásico Iván Pavlov demostró que en los animales y en el ser humano se podían establecer respuestas reflejas. Esto, enfocado desde el karate, se diría que la practica constante genera precisamente el condicionamiento y la respuesta rápida de defensa y ataque. Esto generado sobretodo desde los estímulos visuales. Sin embargo, ello equivaldría a las respuestas automáticas o reflejas en el karate, lo cual se puede lograr pero que no es el fundamento o lo esencial de esta arte marcial. De ser así, se estaría en total contradicción con la práctica de una filosofía de vida. Además, esto también estaría en contradicción con la postura de que el “buen” karateca en combate hace su combate y provoca que el adversario combata con él y no contra él. ¿de que valdría entonces el aprender una estrategia de defensa y ataque? ¿acaso el karatedoca sería una
maquina generadora de golpes? Algo así como un makiwara, una pera, un costal, el cual tuvo una movilidad por que tuvo un estímulo que lo genero. Tampoco la respuesta rápida o “semiautomática” de defensa es similar al reflejo rotular o patelar; por eso decimos “semiautomatica” o no automatica. Esto es debido a que la respuesta de defensa y ataque tiene variaciones en fuerza, dirección e intencionalidad.
Si la practica del karate no es la creación de un autómata ¿cómo conciliarla con otra postura psicológica? En nuestro auxilio acude la teoría psicoanalítica que tiene mayor aplicabilidad hacia la psique humana y la cual también podemos relacionarla con diversos aspectos de las artes marciales, el karate do. Bástenos de momento indicar la amplitud que se alcanza entre esta disciplina y la psicología al retomar él termino “Do” cuyo significado es “camino” . el psicoanálisis concibe al ser humano en su desarrollo psíquico como un río, un “camino”, que dependiendo de los obstáculos que impidan su libre paso conforma múltiples y variados ramales. Ramales que son desviaciones que tienen como fin proseguir el camino y que representan el salvamento de obstáculos. Dentro de la psicología clínica muchos de esos brazos adyacentes conformados representan la enfermedad mental y la sintomatología; la cual repercute en la salud y la infelicidad del hombre. Sin embargo, uno de ellos es fundamental, ya que representa la sublimación; que es la canalización de la energía psíquica, representada por el río, hacia aspectos positivos y altamente valorados por nuestra sociedad. Mecanismo que representa la superación del estatus filogenético del hombre y responsable del desarrollo cultural y de la civilización. En otras palabras, aproximadamente, Sigmund Freud menciona: “cuando el hombre domina sus pasiones y pulsiones progresa en el desarrollo de su estructura psíquica y desde el salvajismo social hasta la cultura y civilización actual. Desde esta perspectiva es importante recordar una partícula japonesa más que es “Jo”, cuyo significado es “lugar”. Uniendo ambos términos, “Dojo” sabemos que el lugar en el cual se practica el karate es el “templo o el lugar donde se busca el camino de la superación” superación de sí mismo, no solo de la fortaleza física sí también espiritualmente. Desde esta perspectiva tenemos un punto de concordancia con la filosofía Zen y el código Bushido. Al igual, el karate do no lleva a la superación personal al favorecer el dominio y el control de las pasiones o emociones tanto del karatedoca y tanto en la practica como en el kumite (combate). Alguna vez, uno de los sensei
decía que no se debe combatir enojado y que nuestra mente debe estar clara. De lo contrario, es posible que antes de empezar el kumite este ya este perdido. Esto es válido para la ira, pero también para el temor o miedo o cualquier otra emoción. Por otra parte, al fomentarse en la filosofía del karate la defensa antes que el ataque, ello nos plantea la búsqueda del control sobre sí mismo; y a la vez la canalización de la energía humana, el “Ki”. Por ello en la practica constante y en las enseñanzas de cada sensei a sus alumnos les inculca el espíritu de superación. Ejemplo de ello es el comentario de una cinta negra quien decía: “Cuándo me introduje en la practica del karate, siendo un niño, esto me gusto tanto que en verdad me esforzaba ¿Sin embargo, no se que paso en mi adolescencia? En esa época mi vida era un caos e incluso pense en abandonar el karate. Más los consejos de mi sensei y él haber continuado en el karate me ayudaron a superar esa etapa y a persistir en mis metas. Creo que no haber abandonado el karate fue el motivo principal de lo que soy ahora y de lo que ahora hago”.
Sigmund Freud, en sus “Tres ensayos de teoría sexual” refiere que el deporte es fundamental como auxiliar pedagógico en la educación de los niños y los jóvenes. Y así debemos considerar el karate, en una de sus facetas, como un deporte. ¿De que manera funge el karate y el deporte como auxiliar pedagógico? Ya lo afirmaba con anterioridad, por los preceptos que fomenta en los alumnos. Sin embargo, también debemos enfocarlos desde la misma practica; esto es posible dado que la ejercitación y la técnica implican la consigna de ciertos movimientos o la aplicación de ciertas reglas. La ejercitación de las mismas implica dos aspectos de importancia para la psicología: el seguimiento de instrucciones y la aceptación de limites. La primera es de gran importancia, ya que incluso capacita para el ejercicio posterior de la enseñanza, al llegar al grado de primer Dan (cinta negra). No hay que olvidar viejos preceptos de la psicología con respecto al liderazgo, en donde se afirma que para saber ordenar hay que saber obedecer. La segunda involucra el contemplar las capacidades, habilidades, potencialidades y limitaciones de cada ser humano. Esto representa entonces la introducción del sentido de realidad, indispensable para la vida del ser humano. Es importante entender ese sentido de realidad no como un obstáculo sino como un conocimiento que permite el desarrollo. La importancia de la presencia y la introducción de los limites, incluso deben considerarse como factores protectores, a nivel de lo psíquico. Un ejemplo de la
importancia de su carencia es frecuente encontrarla entre los farmacodependientes. En ellos la ausencia de limites implica la imposibilidad de respetarlos y se le considera como un factor importante en el desarrollo de la farmacodependencia. Desde una perspectiva diferente, debe considerarse que incorporar un limite implica la incorporación de y respeto de las normas y preceptos sociales y familiares. Ahora bien, el sentido de realidad, entendido como el principio de realidad se encuentra estrechamente relacionado con el principio de placer; pero él primero es regulador del segundo. Ello conlleva que el ejercicio del karate puede ser una fuente de placer; lo cual es indudable ya que de otra manera no se le practicaría. Al respecto no hay que olvidar que desde el punto de vista psíquico, se ha observado que el logro de metas o el dominio de habilidades son una fuente importante de placer, Ejemplo de ello es manifiesto en el niño, de aproximadamente un año, quien al adquirir la capacidad de caminar y desplazarse obtiene placer de dicha actividad, según René Spit, en su texto “El primer año de vida del niño”. Un ejemplo practico en el aprendizaje del karate puede ser el siguiente: después de determinado tiempo de practica del karate, cuando hay un mayor dominio de la técnica o mayor facilidad y rapidez para coordinar los movimientos o aprender nuevos movimientos, el practicante de karate observa con satisfacción y placer esa facilidad, sobre todo cuando recuerda sus inicios o se compara con los alumnos principiantes. ¿qué efecto puede tener esto sobre un individuo? Indudablemente el incremento de la autoestima y con ello la confianza en sí mismo.
Uno de los mecanismos de defensa importantes para el ser humano es la introyección. A través de él, el psicoanálisis visualiza la incorporación del mundo al psiquismo humano. Su importancia es tal que desde el nacimiento esta en acción e influye en la estructuración del yo. Se ha considerado que al nacer el hombre, este no posee una diferenciación entre él yo y el no-yo. Solo paulatinamente y a través de los órganos de los sentidos lo incorpora. Otros autores de la psicología conciben al niño, analógicamente, como una esponja que todo absorbe. Dicho mecanismo es importante más adelante, cuando se da la estructuración del superyo, el yo ideal y el ideal del yo. El primero nos refiere, de manera sintética, a l estructuración de una instancia psíquica en la cual se encuentran contenidos los preceptos morales y culturales que norman el comportamiento del hombre. Una de sus funciones corresponden a los frenos conductuales. El segundo, podría interpretarse como aquello a lo que se aspira a alcanzar y que
conforma los modelos a seguir y a alcanzar. El último representa las aspiraciones que ha integrado el hombre. Ahora bien, todo este proceso de estructuración tiene como fundamento las “imagos “ paternas, según lo refiere Sigmund Freud en diferentes textos. “Imagos “ paternas introyectadas y que representan a los padres, los hermanos o aquellas personas en quienes se ha delegado autoridad para educar al niño, los educadores de todo tipo. En este sentido es importante lo que hace y el lugar que ocupa el sensei en la practica del karate. Este aspecto introduce como cuestión relevante, la responsabilidad de cada sensei en la practica de esta arte marcial. Asumir que él puede ser modelo, ideal, guía y educador no solo de una técnica sino de una filosofía, lo cual representa un gran compromiso.
Un punto de vista diferente desde el cual puede enfocarse la psicología es desde el área del aprendizaje y el ejercicio de funciones. Por ejemplo, la exigencia en la concentración de la práctica implica no solo enfocar las actividades a realizar, sino efectivamente el favorecer el incremento de dicha capacidad, al igual que la atención. El incremento de la capacidad de soportar el dolor es otra de las facultades que se ven estimuladas al incrementar la resistencia física y psíquica. Cuando nos referimos al kumite, este implica la elaboración de una estrategia de defensa y ataque o bien el comprender la estrategia del contrincante. Con ello se favorece el ejercicio de funciones como son la anticipación y la planeación; ambas involucradas en la capacidad de organización del hombre.

EL ZEN Y LA PSICOLOGIA

El karate do esta íntimamente relacionado con la filosofía o sistema religioso denominado Zen. Filosofía religiosa derivada del Budismo, que adquiere tal denominación al incorporarse a la vida de los japoneses.
Tanto en Budismo como El Ch’an y el Zen tienen como principal fundamento el lograr la trascendencia del hombre mismo. Su filosofía es la búsqueda constante por alcanzar el estado de iluminación que alcanzara Buda. Para ello realiza una practica constante de la meditación y reflexión sobre sí mismo, buscando el pleno conocimiento de sí mismo. El análisis de esa búsqueda a la luz de los conceptos de la psicología, reproducen la vieja sentencia de Sócrates: “conócete a ti mismo”. Dicha trascendencia es fundamental, en especial en el sentido espiritual, yendo más allá de la corporeidad y la naturaleza física del hombre; aspecto que lo encadena al mundo físico y lo aleja del mundo espiritual. La pregunta obligada es, ¿para qué buscar tal estado de espiritualidad, de iluminación o de “Nirvana” ? Robert Linssen, en su texto ”El Zen” nos acerca a una posible respuesta. Él afirma que tal búsqueda pretende la trascendencia de las limitaciones a que el hombre esta sujeto. Avanzar de su naturaleza física a su naturaleza espiritual a través del conocimiento físico, psíquico y social de sí mismo, a fin de lograr un crecimiento espiritual personal.
Robert Linssen dice que el hombre es responsable de sus propias emociones y miserias personales, pero afirma que el conocimiento de si mismo permite su dominio y control. ¿Por qué es tan importante dicha trascendencia?, tal como lo refiere Sigmund Freud, en su texto “Introducción del Narcisismo”, con respecto a la cita de Wilhelm Busch en uno de sus poemas, que dice: “…En la estrecha cavidad de su muela se recluye el alma toda…”
Esto significa que ante el dominio del mundo físico sobre el hombre se da la resignación y una limitación de la vida espiritual o psíquica del hombre. Imponiendo a estas múltiples limitaciones en su desenvolvimiento o desarrollo. Por eso el autor afirmaba que ante el dolor de una muela, en la cavidad de esta se recluye el alma toda. Sigmund Freud agrega diciendo que todo interés por el mundo externo se pierde y solo importa aquello que se relaciona con el sufrimiento imperante. Desde la práctica del karate do existen múltiples ejemplos. Así, cuando un alumno de esta práctica afirmaba y estaba convencido
de no poder superar sus limitaciones ante determinados ejercicios, efectivamente le era imposible cualquier superación o intento de superación. Desde la psicología contemporánea se dice, que entonces se quiere pero no se puede. En diversas situaciones observamos la capacidad de superación del ser humano. Por ejemplo son conocidas las proezas que algunas personas han realizado en situaciones de peligro de sobrevivencia e incluso de fuerza muscular; como el caso de una madre que mueve un gran peso ante el peligro de que su hijo fallezca por aplastamiento. De una manera más modesta esto se observa en la práctica del karate do; ejemplo de ello se dio en una clase, en donde un niño al realizar un gran esfuerzo en un ejercicio afirmaba no poder más y pedía interrumpir el ejercicio. Sin embargo, el sensei presente lo estimulo y motivo a continuar, diciéndolo que terminara el ejercicio y que se esforzara aún más; que recordara que cuando toda persona afirma no poder más, el karateca puede ir un paso más allá, él trasciende ese limite autoimpuesto por los demás. Resultado, el alumno concluyo el ejercicio. Es en este sentido que la filosofía Zen, la psicología y el karate tienen un punto de unión , que es la superación y la trascendencia de sí mismo.
Otro aspecto del Zen que hay que enfatizar se relaciona con el conocimiento de sí mismo. En el caso de esta filosofía, se propicia la superación de los limites del hombre a través del propio conocimiento. Y la psicología moderna busca ese mismo autoconocimiento a fin de trascender sus autolimitaciones. La filosofía Zen dice: la trascendencia de los yo ilusorios o de sus espejismos. Tanto en el Zen como en la psicología, el alcanzar el autoconocimiento equivale a la superación de sí mismo. De esta manera y retomando a Socrátes, su frase de “conócete a ti mismo” implica no solo el conocimiento sino el lograr la superación o la expansión de la propia conciencia. Esto incrementa la voluntad del hombre y el dominio de las propias pasiones, con lo cual podemos avanzar un paso más de la imperfección a la perfección.
Aún cuando se dice que el Zen debe tener poca relación con el karate, esto debemos actualmente considerarlo como un error. Dicho concepto se deriva tal vez del planteamiento de que el Zen favorece la no violencia y el karate esta considerado como una práctica de combate y violencia. Sin embargo, actualmente se puede afirmar como antaño, que la práctica del karate tiene como primer adversario a sí mismo. El lograr un grado de dominio de las técnicas de defensa y ataque, así como el poseer el conocimiento del efecto de las defensas y el ataque crea una mayor responsabilidad en el karateca con
respecto a sus conocimientos. No es el mejor karateca quien mejor golpea o quien tiene la técnica más depurada, sino quien domina la técnica y a sí mismo. Esto es posiblemente uno de los fundamentos por los cuales el cinturón negro, primer Dan, no debe ser otorgado a cualquier alumno, sino a quien domina la técnica y a sí mismo. Quien alcanza un alto grado de deber y responsabilidad por los conocimientos adquiridos. Decía alguien, es fácil golpear, defenderse y lastimar al oponente, pero es mucho más difícil tener control de sí mismo con todos los conocimientos que el karate proporciona. Es por eso, que uno de los mayores retos en el karate no es la superación física sino la superación espiritual a fin de hacer de el hombre una persona más honorable, mejor, responsable y madura.
Al expandir la conciencia, trascenderse a sí mismo, alcanzar la madurez y la responsabilidad, el hombre adquiere la capacidad de decidir su destino. Haciéndose de esta manera el hombre el constructor de su propia vida. De igual manera la psicología, al hacer consciente lo inconsciente busca dar cause a las fuerzas psíquicas del hombre, hacia la superación de sus pulsiones y la sublimación de las mismas en beneficio propio y de quienes nos rodean. Con ello se puede alcanzar la felicidad y el bienestar personal.

CODIGO BUSHIDO Y PSICOLOGIA

En esta sección reconsideraremos uno de los aspectos fundamentales del karate do, el cual debe estar presente y ser ejercido por el karatedoca; nos referimos al código Bushido. Su seguimiento no debe ser opcional, sino que se le debe establecer y adherise a el desde que el practicante del karate se inicia en el mismo; es decir, desde que “pisa un dojo” o desde el momento en que se ciñe una cinta blanca o adopta el uso del karategui. Por otra parte, dicho código Bushido debe estar presente en la totalidad de la vida del karatedoca. No es como una vestimenta que se puede poner y quitar o de la cual se deba prescindir en determinadas situaciones o que este al libre albedríos del arte marcialista. Desde esta perspectiva de la constancia y permanencia encontramos una relación más entre la psicología y el karate do. Ambas características son fundamentales en la vida psíquica de todo ser humano y su presencia definen e influyen la totalidad de su vida. Es por ello que el énfasis que la práctica y la filosofía del karate tienen sobre el código Bushido es fundamental. Con ello contribuye en el caso de los niños y los jóvenes a la integración, conformación y consolidación de su carácter y personalidad. Dados los preceptos contenidos en el código Bushido, de momento puede decirse que favorece el conocimiento de la personalidad positiva o, desde el campo de la psicología clínica, saludable y madura. Tales preceptos pueden considerarse como un sistema de normas morales y sociales que determinan, guían, orientan y encausan al ser humano. De hecho, en nuestra actual sociedad, al igual que en la antigüedad, el sistema de valores morales y sociales son inherentes a la cultura y la civilización. Misma que según el psicoanálisis, de acuerdo a Sigmund Freud, se encuentran introyectadas en la psique y están contenidas en el superyo, el ideal del yo y él yo ideal. De esta manera, debemos tener conciencia de que la presencia del código Bushido en la práctica misma del karate, en el dojo y en la filosofía de esta arte marcial, permite su implementación y reforzamiento en los niños y en los jóvenes. Es por ello, que al menos en parte es válido el dicho de que el karate es formador del carácter de quien lo practica.
Ahora bien, no solo son niños y jóvenes quienes practican nuestra arte marcial, sino también los adultos jóvenes y personas de mayor edad. Reflexiones sobre el código Bushido en ellos, al menos en los adultos jóvenes puede pensarse que esto ya tienen un sistema
de valores conformados y que la presencia del código no lo puede modificar. Sin embargo, esto negaría la capacidad de cambio propia e inherente al ser humano; su mismo desarrollo y evolución no permite tal cuestionamiento. Es por ello que se debe considerar que el código Bushido presenta determinados preceptos que al ser incorporados en el adulto joven implican la modificación de su sistema de valores. Nadie que practique el karate do y niegue el código Bushido, desde nuestro punto de vista puede considerarse un “buen karateca”. A este le faltaría un aspecto importante en su formación como karateca, aún cuando fuese un excelente técnico y domine las katas y la técnica del karate do.
En especial, en el adulto, en quien ya tiene una forma de ser y difícilmente puede cambiar su carácter o personalidad, así nos lo hace saber la psicología, el código Bushido es importante. Si esta persona lo sigue, puede decirse que este ya posee una característica importante en él, que es el respeto. Cualidad que con el ejercicio del código Bushido indudablemente se reafirmara. Considerando las características de los grupos de practicantes del karate do, el respeto es fundamental. La heterogeneidad de los mismo implica la consideración si un adulto practica con un niño, un joven o un adulto joven y a la inversa. La importancia del respeto adquiere tal relevancia que incluso por eso el Benemérito de las Américas Don Benito Juárez dijo: “Entre los hombres como entre las Naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. La trascendencia de esta cualidad radica en su efecto sobre la sociedad, pero también sobre cada uno de los hombres, sean estos de diversas edades o sexo. Por otra parte, si se careciera del mismo, probablemente los mismos interesados en el karate do y los familiares de estos no posibilitarían su practica. La falta de respeto engendraría rechazo hacia el sensei, los compañeros de practica y el mismo karate.
Valga mencionar al introducirnos propiamente al código Bushido, la consideración que hace Robert Linssen, en su texto “El Zen”, que dice: “…El dictador militar Yoromito y sus discípulos se adueñaron del poder (en Japón) en el siglo XIII. Se inspiraron en ciertos principios del Zen y dieron nacimiento a una escuela muy particular el Bushido. Se trata de una aplicación bastante paradójica y discutible del Zen en las <artes> de la guerra. De hecho el Bushido y la pretendida aplicación de los principios del Zen a las artes marciales no tiene nada que ver con el espíritu de las enseñanzas originales de Ch’an y del Zen. Indudablemente, se trata de una desviación que debería considerarse
como una traición que al mismo tiempo es muy sutil y muy hábil. Contrariamente a lo escrito por Th. Von Boaren, el Zen no predica la resignación ni la aceptación del orden establecido. Por otra parte es la esencia misma de la no violencia…” Si bien el código Bushido parece estar revestido de aspectos negativos e incluso matizados de crueldad, debemos considerar que el código Bushido ha evolucionado. Es factible que así se iniciara, después de todo convenía a los grandes señores feudales del Japón. Ese código les fue de tanta utilidad, que con el se aseguraban la lealtad y el apoyo incondicional de sus soldados y de los samurai. No debe olvidarse que la obediencia incluía hasta ofrecer la vida por su señor, no solo en la guerra sino también para a través de él pagar sus deudas de honor o las faltas cometidas por este. Si se considera al código Bushido en relación al karate do deben realizarse ciertas precisiones. En la cita del autor dice que la filosofía del Ch’an y del Zen tienen en su esencia la no violencia, lo cual el autor afirma no esta presente en las artes marciales. Sin embargo, tal apreciación es un error, ya que al menos el karate do es más que eso. Es el aprender y aprehender una técnica y una filosofía de la vida. Busca el dominio del arte de la defensa y del ataque pero no para ejercer la violencia. Pretende contar con el conocimiento un sistema de defensa y ataque para no resignarse a ser objeto de la violencia de los otros. Es por ello que en el karate do se predica “aprender a defenderse para no tener que pelear”, así, se dice: “tal vez, al observar el oponente, que se posee un sistema de defensa eficiente y eficaz para evitar los golpes, el adversario se desaliente de continuar atacando o bien, al experimentar la fuerza de la defensa, que incluso puede provocar dolor en el contrincante, sea el motivo para no continuar la agresión”. Desde este punto de vista, es una forma diferente de ejercer y estar a favor de la no violencia. Por otra parte, una de las premisas del karate do también dice, nuestra arte marcial es primero para la defensa, pero la misma defensa es ya un ataque. Así, reflexionado sobre esta postura del karate do es importante observar que esto conforma una filosofía y estilo de vida; el cual esta contenido en los preceptos del código Bushido. Esto es importante nuevamente para la psicología al conformar parte del sistema de normas y valores morales y sociales que orientan las fuerzas del ser humano. Cuando esto ocurre, cuando se inicia y persiste en la practica del karate, puede afirmarse que se proporciona algo que puede ser incorporado en la psique humana; el cual es indudable es incorporado a ese superyó, que censura y de manera
amplia determina la conducta de un individuo entre el placer y el deber, e incluso entre lo bueno y lo malo. Particularmente, en nuestra escuela, no se enseña el karate do para abusar de los demás o para estimular la agresividad sin control; lo cual no contradice el favorecer y permitir que el karateca tenga los elementos suficientes y bastos para competir en torneos y tener gran éxito en los mismos. El karate enseña el control sobre sí mismo, en donde el primer oponente a vencer es uno mismo con todos sus complejos, debilidades y virtudes. Para concluir, acerca de la no violencia, hay que recordar que Daruma Taichi aprendió de los animales sus técnicas de defensa y ataque, lo cual enseño a los monjes Shaolin; y con lo cual podrían preservar su vida ante los peligros que enfrentaban, pero al incorporarlo a la meditación y la practica del budismo, los ejercicios, el dominio de la técnica posibilitaron ir más allá de la defensa y el ataque; Permitió favorecer el ejercicio, el control, la relajación y la reflexión. Ejemplo de esto, es favorecido por la práctica del Tai Chi, pero no ajeno a nuestra escuela.
Toca ahora referirnos específicamente a los conceptos contenidos en el código Bushido y la filosofía del caballero budoka, que son: el honor, la lealtad (a uno mismo, a la familia, a la patria y a la escuela, aunque no necesariamente en ese orden), la fidelidad, el valor, el respeto a los superiores (al sensei, a los mayores, a la naturaleza, a todo ser vivo, etc.), la justicia, la cortesía, la tolerancia y la constancia. El esfuerzo que se requiere para adoptarlo, mantenerlo y practicarlo, nos refiere desde el punto de vista de la psicología a las habilidades, las normas, los valores, las aptitudes y las actitudes de todo ser humano. Los cuales desde la filosofía humanística son altamente valorados por nuestra sociedad. Su ejercicio refiere a la existencia de una personalidad con carácter y madurez personal. Situación que representa y lleva al hombre a tener un sentido de realidad y de adaptación social. El karate hace así de los hombres, personas confiables en quienes se puede confiar. La psicología clínica, educativa y social ha dado importancia a los valores y normas del se humano. Y los contenidos del código Bushido y la filosofía del caballero budoka son altamente estimados y requeridos en nuestra sociedad.

PSICOLOGIA Y PRACTICA DEL KARATE DO

Corresponde ahora observar la aplicación practica de la psicología en relación a la práctica y ejercicio de nuestra arte marcial.
Existe en el karate do diferentes puntos de concentración. Ejemplo de ellos son: los nudillos, correspondientes a los dedos índice y medio con los cuales se golpea en los tzuky y uraken; la “bola” del pie en mae geri, nami geri y mawashi geri; el codo; el talón del pie en kakato geri y ushiro geri; el borde exterior del pie (filo o canto del pie) en yoko geri y shoto geri; el canto interior y exterior de la mano en haito y shuto respectivamente; la rodilla; la muñeca de la mano en koken; y el talón de la mano en shotei. Todos ellos son puntos de concentración de la fuerza al golpear con manos, codos, rodillas y pies. Son puntos en los cuales desde la practica se afirma se concentra la energía y desde la psicología diriase se concentra la atención. Tal concentración de la atención es importante desde la psicología, ya que nuestra capacidad de conciencia es limitada. Según la semiología psiquiátrica de Beta y de Hendir Ey, solo cinco seis estímulos pueden ser captados por la conciencia, aunque nuestro comportamiento involucra a muchos más estímulos, los cuales tienen un efecto de excitación en los órganos de los sentidos pero no de manera consciente.
Dos aspectos fundamentales en el karate do como puntos de concentración se refieren a kia, la respiración y los puntos de equilibrio. El primero nos refiere a la concentración de la fuerza y a la ejecución adecuada de la respiración; esta última permite una mayor resistencia o una rápida recuperación durante los ejercicios o el combate. En cuanto a los puntos de equilibrio estos son fundamentales para evitar las caídas ante la ejecución de los golpes o movimientos con manos o pies; pero a la vez son de importancia para la realización de las posiciones e imprimir con su adecuada ejecución la fuerza a los golpes. Otra parte importante de los puntos de equilibrio se relacionan con la defensa y el ataque, ya que ello permite la realización de secuencias de golpes o la combinación rápida de ataque y defensa. Como se sabe, el Kia al ejecutarse se combina con la emisión de un grito al liberar la energía. Desde esta perspectiva puede observarse la importancia de la práctica de la concentración en el karate do, específicamente en los kumites. El grito favorece la desconcentración y el descontrol del adversario con lo cual se puede haber perdido el kumite. La concentración de la mirada en los ojos del
adversario, a la vez permite anticipar sus movimientos y en combate se dice: “en coacciones desde la mirada y la observación del adversario es el combate esta ganado o perdido"”
Otro aspecto donde se involucra la concentración, necesaria para focalizar un punto es la precisión para realizar los ataque y las defensa. Ejemplo la agudización de los sentidos, la velocidad de respuesta del cerebro y la visión periférica. La última se refiere al rango de visión lateral que tiene el ser humano. Su visión binocular es básicamente hacia el frente. Considerar dicha visión es fundamental ya que ello permite la percepción de un mayor número de estímulos. Estímulos que por la capacidad limitada de la conciencia para contenerlos no son concientizados, pero no por ello no son efectivos. Sigmund Freud aplica esto a las premoniciones oníricas cumplidas. Dicho autor concluye que el ser humano percibe mayores cantidades de estímulos desde el inconsciente y que son efectivos en las producciones psíquicas. Con respecto a las premoniciones oníricas cumplidas Sigmund Freud afirma que la velocidad de respuesta y de procesamiento del cerebro permite dar cuenta y sentido de dichos estímulos. La velocidad de respuesta, en este caso, para ejecutar un golpe de defensa o de ataque, se relaciona también con la automatización o semiautomatización alcanzada por la práctica del karate, mediante la continua y constante repetición de la técnica. Ahora bien, esto no explicaría del todo la certeza de la reacción del karateca cuando tiene cubiertos los ojos. ¿Cómo es posible ello? Existen dos posibles explicaciones si consideramos a la psicología. Una corresponde a la agudización de los sentidos ante la carencia de uno de ellos. Esto es más claro cuando observamos a los invidentes, los cuales suplen en gran medida la ausencia de la vista por la sensibilidad táctil y auditiva. Esta agudización sensorial es aquello que se incrementa y se favorecen la práctica del mushin. La segunda se relaciona con la práctica de la técnica. La defensa y el ataque siguen con frecuencia una lógica de causa y efecto o acción o reacción. Desde este punto de vista una persona concentrada en una acción desarrollara una reacción correcta y adecuada a la misma. En una de las practicas un sensei decía: “hay que dar movilidad al cuerpo y dejar que el movimiento fluya de modo natural al movimiento corporal”. Esto implica el practicar y ejercitar la capacidad de percepción y la coordinación visomotora gruesa y fina. En múltiples casos el karate es la coordinación entre la vista y los movimientos corporales, combinados con la velocidad de reacción.
La práctica cotidiana del karate implica un aprendizaje y un conocimiento. En el sexto kyu, cinta amarilla, se enfatiza en el conocimiento de los músculos y huesos, conocimientos básicos de anatomía y fisiología del cuerpo humano. En tanto que en el segundo kyu, cinta café, se aprenden las zonas débiles, vitales y peligrosas del cuerpo humano; de ellas se enumeran 41 zonas. Y a través de los diferentes grados, para aplicar las técnicas de defensa y ataque se proporciona el conocimiento del cuerpo y de sus diferentes partes. De igual manera se enseña al practicante sus diferentes puntos concentración y de equilibrio, la ubicación de cada uno de ellos; todo esto se conoce y se reafirma en cada uno de diferentes grados.. Dichos conocimientos, desde la psicología implican el conocimiento de sí mismo (el yo físico, según los teóricos del autoconcepto). Con ello se cumple en parte el enunciado socrático de “conócete a ti mismo”. Tal autoconocimiento permite que el hombre sepa sus potencialidades y limitaciones. Conocimiento vital en el karate, a fin de que el practicante aquello de lo que puede ser capaz de realizar y de los recursos con que cuenta en su desempeño como karatedoca. Ahora bien, dicho autoconocimiento es importante no solo desde el punto de vista físico, sino a nivel de su personalidad también. Cuando el hombre se conoce a sí mismo tiene la posibilidad de superarse a sí mismo. Punto fundamental de las enseñanzas del karate en Seis Shin Kan. Así, por ejemplo, tenemos: 1) Una persona débil o quizás una mujer enfrentando a un hombre, al conocer su fuerza y aplicar el principio de las palancas, puede incrementar su eficacia en la defensa y el ataque, para lograr controlar a su oponente. 2) Aún en igual física, quien vence a su oponente no es quien mayor resistencia o fortaleza tenga, sino quien conoce mejor su cuerpo y el de su oponente, para golpear el el punto preciso. Es por ello que en el karate se puede decir que un combate puede acabarse con un solo golpe.
Para concluir este capitulo hay que retomar las enseñanzas en los diferentes grados de aspectos cualitativos relacionados con el mismo. Ejemplo de ello es el desarrollo de la historia del karate do y la introducción de conceptos como son el significado de la escuela, del escudo, de la importancia del karategui, el código bushido, el saludo, la diferencia de los grados y las tradiciones dentro de la práctica del karate. Todo esto permite la integración de un estilo de vida, con sus normas y valores propios y acordes a una sociedad en la cual vivimos. Esto favorece la enseñanza de conceptos como son: el honor, la disciplina, la constancia, la perseverancia, la superación, la humildad,
la autenticidad, el compañerismo, el respeto a los débiles, los seres vivos, a uno mismo, los mayores, etc., el compartir, la defensa de si mismo y los principios de convivencia y fraternidad humana y social.

EJERCICIOS PARA UNA CLASE DE ALUMNOS HETEROGENEOS

Saludo inicial
PROFESOR
ALUMNO
DOZO (Orden de alineación de alumnos frente a los profesores)
(Alumnos alineados por grado decreciente de derecha a izquierda)
(media vuelta de los profesores colocándose en zeiza y de espalda a los alumnos)
KIOSQUE (Orden de atención en posición mushubi dachi)
(Posición zeiza)
ZEIZA
SHOME NI REI (Saludo a la divinidad por aproximadamente 15 segundos)
(Posición zeiza)
(Posición zeiza)
(Dando media vuelta los profesores permanecen en zeiza)
(Se mantiene posición zeiza)
MOKTU (orden de cerrar los ojos y relajarse)
(Ojos cerrados y en relajación)
YAMA (Orden de abrir los ojos)
(Orden de abrir los ojos)
(Profesores responden saludo de los alumnos)
SENSEI NI REI o REINSHI NI REI (Saludo a los profesores)
(Profesores se ponen de pie)
KIRITSU (Alumnos se ponen de pie)
ASHIMEMAS (Orden de iniciar la clase)
ONEGAISMAS (Respuesta de los alumnos para iniciar la clase)
EJERCICIOS DE CALENTAMIENTO
SHINKOKYU (Respiración doble y sonora)
Movimientos de brazos
Giro de brazos extendidos
Giro cortos de brazos extendidos lateralmente
Giro de muñecas
Con palmas extendidas y abiertas
Con puños cerrados
Movimientos de muñecas “como si se volara”
Movimientos de manos (abriendo y cerrando)
Movimientos de cabeza con puños atrás
Yoko ni mukemasu (izquierda derecha)
Atama o mawashimasu (giro de izquierda a derecha y a la inversa)
Yoko ni makemasu (Izquierda derecha tocando hombro y oído)
Movimiento de arriba abajo
Movimientos circulares de hombros
Koshio mawashimasu (Movimientos circulares de cintura)
Hiza o mawashimasu (Movimientos circulares de rodillas)
Yamaga Mae
EJERCICIOS DE ELASTICIDAD
Abriendo compás de las piernas
Abdominal con codos al piso
Abdominal tocando con los dedos ambos pies
Abdominal en tres tiempos
Muelleando sobre una pierna doblada y la contraria estirada y a la inversa
Girando 90 grados muelleando sobre una pierna doblada y la contraria estirada y a la inversa
EJERCICIOS DE FUERZA Y COORDINACION
Siko dachi Sonkyo ( a la inversa)
Movimientos de piernas mientras se esta acostado boca arriba y apoyado en los codos
Nami geri desde siko dachi (izquierda, derecha y alternando)
Furi age (avanzando un paso)
Furi nage (avanzando un paso)
Combinación de ejercicios (desde la posición de musubi dachi a sonkyo, posición de lagartijas y kiritsu
MOVIMIENTOS BASICOS
En posición Sonkyo
Zuky
Gedan Barai
Shudan uchi uke
Shudan soto uke
Jodan age uke
En posición musubi dachi a sonkyo (al levantarse)
Mae geri
Nami geri
Mawashi geri
PARTE FUERTE DE LA CLASE
Caminando en zenkutzu dachi gedan barai uke, shudan uchi uke, shudan soto uke y jodan age uke
Caminando en siko dachi gedan barai uke, shudan uchi uke, shudan soto uke y jodan age uke
Caminando en zenkutzu dachi alternando pierna al frente y atrás mae geri, nami geri
Yoko tobi geri
Mae tobi geri
IPON KUMITE BASICO (Por parejas)
Defensa jodan age uke con yako zuki
Defensa shudan soto uke con yako zuki
Mae geri con ni jon zuki
YAKUTZU KUMITE
Kakato geri circular ante ataque con oi zuky (en parejas)
Caminando en zenkutzu dachi defensas gedan barai uke, shudan uchi uke, shudan soto uke y jodan age uke ante zuki a jodan, shudan y gedan
KATAS
HAITE (50)
SHINKOKYU
saludo FINAL
PROFESOR
ALUMNO
DOZO (Orden de alineación de alumnos frente a los profesores)
(Alumnos alineados por grado decreciente de derecha a izquierda)
(media vuelta de los profesores colocandose en zeiza y de
KIOSQUE (Orden de atención en posición mushubi dachi)
espalda a los alumnos)
(Posición zeiza)
ZEIZA
SHOME NI REI (Saludo a la divinidad por aproximadamente 15 segundos)
(Posición zeiza)
(Posición zeiza)
(Dando media vuelta los profesores permanecen en zeiza)
(Se mantiene posición zeiza)
MOKTU (orden de cerrar los ojos y relajarse)
(Ojos cerrados y en relajación)
YAMA (Orden de abrir los ojos)
(Orden de abrir los ojos)
(Profesores responden saludo de los alumnos)
SENSEI NI REI o REINSHI NI REI (Saludo a los profesores)
(Profesores se ponen de pie)
KIRITSU (Alumnos se ponen de pie)
ARIGATO GADAIMASTA (saludo de despedida)
ARIGATO GADAIMASTA (saludo de despedida)
DOMO ARIGATO (Gracias)
DOMO ARIGATO (Gracias)
KANSAE (fin de la clase)
DOMO ARIGATO (Gracias)

CONCLUSIÓN

Investigar y aplicar algunos de los conceptos de la psicología a la practica del karate ha permitido conjuntar dos intereses actuales.
La relación de ambas áreas es fundamental, ya que su relación es intima. Desde la filosofía, que sirve de marco referencial del karate do hasta la practica cotidiana de dicha arte marcial, este presente la psicología del ser humano. Tanto los antiguos como los modernos practicantes del karate han tenido conciencia de tal relación; motivo por el cual se insiste en la constancia en la practica y el hacer extensivos las enseñanzas del karate a la totalidad de la vida.
El karate es mucho más que una técnica de defensa y ataque o un ejercicio. El karate do debe ser una forma de vida, que permite el enfrentamiento de la misma con madurez, disciplina y éxito
No se debe olvidar, que aún los ejercicios más sencillos e insignificantes en el karate do, tienen una razón de ser, que es: el preparar al ser humano para vivir exitosamente la vida.
Por último, agregare que el karate es como un crisol en el cual se forja la mente y el cuerpo del hombre, de una manera positiva; lo cual le permite canalizar y controlar las fuerzas negativas hacia el bien del mismo karatedoca y de quienes lo rodean.

REFLEXION
Hacer una reflexión larga con respecto al karate do, después de la presente tesina, tal vez sería una redundancia. A través de ella se ha expuesto el significado que después de seis años ha adquirido el karate do en mi vida. Resumiendo tal significado debo decir. Que el karate es disciplina, fuerza, aprendizaje y vida. Es mente sana en cuerpo sano y conocimiento de uno mismo.
Fuerza para aprender y vivir. Disciplina para lograr aprender y vivir la vida. Aprendizaje de una técnica y un estilo de vida

BIBLIOGRAFÍA

1. Aguilar, E. (1998). Tai chi chuan. México. Seishin kan karate do. Tesina (inédita).
2. Beta.
3. Campillo, H. (1989). Enciclopédico universo. Diccionario en lengua española. México. Fernández.
4. Ey, E. Bernard, P. y Brisset, Ch. (1978). Tratado de psiquiatría. Barcelona. Toray Mason.
5. Fabela, A. (1984) Conciencia de enfermedad y autoconcepto en el alcohólico. Tésis de licenciatura (inédita) México. Facultad de psicología. UNAM.
6. Freud, A (1981). El yo y los mecanismos de defensa. (P. de Carcamo y C.E. Carcamo, trads.) Buenos Aires. Paidos. Biblioteca del hombre contemporáneo.
7. Freud, S. (1920) Obras completas: Dos artículos de enciclopedia. (Luis López Ballesteros, trad.) Madrid. Biblioteca Nueva. Vol. 3.
8. Freud, S. (1929) Obras completas: El malestar en la cultura. (Luis López Ballesteros, trad.) Madrid. Biblioteca Nueva. Vol. 3.
9. Freud, S. (1923) Obras completas: El Yo y el Ello. (Luis López Ballesteros, trad.) Madrid. Biblioteca Nueva. Vol. 3.
10. Freud, S. (1914) Obras completas: Introducción al narcisismo. (Jose Luis Etcheverry, trad.) Buenos Aires. Amorrortu. Vol. 14.
11. Freud, S. (1900) Obras completas: La interpretación de los sueños. (Jose Luis Etcheverry, trad.) Buenos Aires. Amorrortu. Vol. 5.
12. Freud, S. (1905) Obras completas: Tres ensayos de teoría sexual. (Jose Luis Etcheverry, trad.) Buenos Aires. Amorrortu. Vol. 7.
13. Geldard, F.A. (1975). Fundamentos de psicología. (Luis Lara Tapia, trad.). México. Trillas. Biblioteca técnica de psicología.
14. Lissen, R. (1976). El zen. México. Diana.
15. Olivares, A.R. (1997). Descripción y aplicación prática e ilustrada de movimientos de katas de octavo kyu a primer kyu. México. Seishin kan karate do. Tesina (inédita).
16. Spitz, R.A. (1969). El primer año de vida del niño. (Manuel de la Escalera, trad. ) México. F.C.E. Biblioteca de psicología y psicoanálisis.

INDICE
PSICOLOGIA Y KARATE DO
INTRODUCCION
EL ZEN Y LA PSICOLOGIA
EL CODIGO BUSHIDO Y LA PSICOLOGIA
PSICOLOGIA Y PRACTICA DEL KARATE DO
EJERCICIOS PARA UNA CLASE DE ALUMNOS HETEROGENEOS
CONCLUCION
REFLEXION PERSONAL
BIBLIOGAFIA
SEISHIN KAN KARATE DO
TESINA
PSICOLOGÍA Y KARATE DO
QUE PRESENTA
ALEJANDRO FABELA ALQUICIRA
PARA OBTENER EL GRADO DE
SO DAN (CINTA NEGRA)
DICIEMBRE DE 1999

lunes, 4 de febrero de 2019

DESCENSO DE LA CRUZ

Copia del "Descenso de la cruz de Jesucristo de Caravaggio", Primer ensayo en pápiz de color de una imagen compleja.

EL DESCENSO DE LA CRUZ
TECNICA: Lápiz de grafito color
34cm. X 48cm.
FECHA: Julio de 2011
AUTOR. Mtro. Ps. Alejandro Fabela Alquicira



CÓDIGOS DELINCUENCIALES


1


CODIGOS DELINCUENCIALES

MTRO. PS. ALEJANDRO FABELA ALQUICIRA
C.P.R.S. Ecatepec
jaliscoafa@yahoo. com.mx

La conversación con una criminóloga motiva de nuevo el retomar una vieja discusión con respecto al trabajo que he realizado en los reclusorios. Dicho dialogo se puede dividir en dos partes. La primera consiste en su extrañeza y pregunta sobre un caso. Que pudo ocurrir o que le pasaba al interno, quien cometió un homicidio, en la persona de su novia. Cuando ella entrevista el caso afirmaba que observaba tendencias suicidas en dicho sujeto, lo cual nadie creyó. Tiempo después supo que efectivamente el entrevistado se había quitado la vida, ahorcándose dentro del penal. Le llamaba la atención, el hecho ocurrido, pues dicha persona había tejido una cinta larga, con la cual se había ahorcado. El en la reclusión efectivamente se dedicaba al tejido de diversas artesanías. Una parte adicional era con respecto al delito de la persona privada de su libertad. Había matado a una joven mujer, su novia. Después de haberla acribillado con un arma blanca, la había dejado muerta. Posteriormente retoma el cadáver y lo despedaza, dando de nuevo un receso. Ella suponía, aunque no lo dice así, la criminóloga, que había sentimientos de culpa, que se reactivaban y por ello continuaba ejecutando diversos actos con el cadáver de su novia. Acto seguido, después de corto tiempo, le prende fuego al cadáver despedazado. En dichos actos ella percibía los sentimientos de culpa, que cree provocaron a fin de cuentas el suicidio.
La segunda parte del dialogo involucra otro caso. Ella se muestra sorprendida por la capacidad intelectual de otro interno, el cual compurgaba una sentencia por delitos contra la salud. Próxima la compurga de la sentencia, le preguntaba lo que haría al salir. La respuesta del sujeto fue que no le preocupaba. Cuando se involucró en la producción y tráfico y venta de drogas, había sido previsor. Había guardado dinero o lo había invertido en negocios lícitos, además de haber comprado un rancho de dimensiones considerables. Por ellos al salir se dedicaría a vivir en su rancho y de los negocios realizados. Sin gran instrucción escolarizada y de extracción campesina, le impresionaba la capacidad de organización, planeando y anticipando de manera excelente, lo que sería su vida a futuro, al ser externado del reclusorio. Efectivamente no necesitaría seguir delinquiendo ni tendría problemas económicos. Cuestión que muchos profesionistas no son capaces de hacer. Resultando tal vez menos inteligentes que dicho delincuente.
¿En qué consiste lo sorprendente de los casos involucrados? Puede ser en el primer caso de extrañeza, pero en el segundo se podría pensar que es de admiración. La primer reacción es por la ignorancia o desconocimiento de lo descubierto, sin aún llegar a la explicación de lo observado o escuchado. Con respecto a la segunda reacción, surgía la pregunta Por muy elaborado que sea el delito ¿hay algo que sea digno de admiración en la conducta delictiva? Con una psicóloga había ocurrido algo similar. ella afirmaba que había que considerar a algunos de los delincuentes, pues dada su capacidad para hacer cosas, organizar, planear y anticipar, que no había que considerarlos como delincuentes, sino como “grandes y exitosos empresarios”. Postura que defendía con encono. Extensivo a ambos casos, mencionadas por la criminóloga y la psicóloga, se les refutaba que a fin de cuentas eran delincuentes y habían tenido una conducta delictiva. Se les cuestionaba entonces ¿Cómo se les puede admirar?
2
De una manera diferente, se enfrenta a un sujeto en reclusión, quien afirmaba ser un padre ejemplar, un “buen padre”. Ates de ingresar a la cárcel había dado carrera universitaria a sus hijos, varios, había dejado un rancho, cuentas bancarias, para que la familia no padeciera problemas económicos; casa de dos pisos y vehículos último modelo. Su trabajo delictivo lo había producido y de lo cual estaba orgulloso. La confrontación fue el cuestionar no lo que tenía sino el origen de lo que poseía. Indirectamente su actividad en el tráfico de drogas había provocado muertes de usuarios de drogas o de sujetos que competían contra el dentro de su actividad ilícita. Tal vez dejando muchas viudas y huérfanos. Lo cual él decía no era su responsabilidad, ya que no era problema de él que se hubieran enfermado de drogadicción y no hubieran buscado su rehabilitación. Pues él nunca les dio la droga y ellos si fueron voluntariamente a adquirirla y consumirla. Po ello él se deslindaba de toda responsabilidad y decía tener en “paz” su conciencia. Con esto le señalaba, que ello no era ser un “buen padre”, sino ser un sirvengüenza sin conciencia moral.
Esto llega a la queja constante de los internos por la corrupción que se da con ellos y con sus familiares. Por ello en una sesión grupal, se concluía por los internos que los custodios son unas personas de lo más indignas por corruptos. Sin considera, lo que implica la corrupción. Para que esta se debe haber al menos dos involucrados. El mismo interno o sus familiares. Uno porque pide y el otro porque da. Uno por que lo favorece y el otro porque se involucra. De este modo, se les decía en el grupo, que no deben calificar de indignos a los custodios, porque ello implica un insulto, pero no solo para los custodios, sino también para ellos y sus propios familiares. De lo contrario habría que preguntar ¿Por qué el custodio es indigno y ellos no?
Por último el discurso entre un servidor y la criminóloga retrae a la memoria otro sesión grupal. En ella se discutía la justicia y la injusticia por su reclusión. Cuando aceptan que en realidad no hay injusticia porque efectivamente se involucraron en un delito, cambia su planteamiento. Piensan que la justicia fue demasiado rigurosa con ellos. Sobre lo cual se les señalaba, que la justicia no va de acuerdo a lo que uno quiere, sino a lo que se establece en nuestra sociedad o cultura. Esto da pauta al análisis de varios casos. El primero, con respecto a que un sujeto es llevado a prisión por tener un cigarro de marihuana de aproximadamente tres centímetros de longitud. A ellos se les olvidaba que la ley no contempla el tamaño de la droga que posee, sino el que la posean. Por esto están bien sentenciados. Como segunda opción, desde la justicia, porque aceptan ser castigados porque se les encontró un paquete de marihuana. Ya que ellos quieren que las cosas se hagan con justicia, porque no piden la sentencia de acuerdo a lo que se han fumado en su vida. Tiempo que en el más joven implica diez años de consumo de la droga, teniendo en promedio la mayoría de los internos más de treinta años de edad. De esta manera sentenciarlos por la cantidad de droga usada, implicaría una cadena perpetua tal vez. Planteamiento que por supuesto no les agrado. Otro caso de interés fue el interno que defiende la sentencia que su amigo recibió, cinco años de cárcel. Se le confronta con la defensa que hace de la justicia, hasta que se accede a llevarla acabó. Su amigo tal vez la tiene bien merecida, después de todo si se le vincula con las pastillas psicotrópicas que traían. Pero el interés no radica en esto, sino como se dio el delito. El amigo circulando por la ciudad lo encuentra en la calle. Como buen amigo le ofrece llevarlo a su destino, lo cual es aceptado. En un retén policiaco son detenidos. El policía pregunta de ¿quién es el paquete que estaba en el asiento trasero? Sin pensarlo mucho, el verdadero dueño levanta las manos y dice que no es de él. El policía pregunta ahora ¿de quién es el vehículo en que
3
circulaban? Mío, afirma nuestro interno, dueño del coche. Pues bien, entonces el paquete es de él. Como efectivamente contenía pastillas psicotrópicas, es sentencia a cinco años por delitos contra la salud. De esta manera su amigo queda como cómplice por ir en el mismo vehículo; quedando este con una sentencia similar. Ya que su preocupación es la justicia o injusticia, se le propone hacer la justicia en la sesión grupal. El dueño del coche se queda con cinco años de cárcel, después de todo es una sentencia corta. Pero en cambio, al dueño del paquete, se le propone triplicar la sentencia por no avisarle a su amigo lo que llevaba. Situación que no le agrada a nuestro interno. Al dueño del coche se le cuestiona ¿porque no hizo efectiva la ley entre delincuentes? Si alguien te perjudica hay que matarlo en la cárcel. Nuestro interno dice que no, porque es un buen amigo. Dándole la confirmación de ello, que en realidad él es buen amigo, pues le perdonó la vida y no le aplica la ley entre delincuentes. Pero confrontando al dueño del paquete, se le señala que en cambio, a él se le triplicaría la sentencia para que haya justicia. Pero que además no sería dicha sentencia por el solo hecho de ser delincuente, sino en realidad por ser “mal” amigo.
Con respecto a la escasa o deformada valoración de los más altos ideales de la naturaleza humana, señalados por nuestra cultura civilización, Freud (1929), en su texto “El malestar en la cultura” cita lo siguiente
“…poder, éxito, riqueza es lo que pretenden para sí y lo que admiran en otros, menospreciando los verdaderos valores de la vida… hay hombres a quienes no les es denegada la veneración de sus contemporáneos, a pesar de que su grandeza descansa en cualidades y logros totalmente ajenos a las metas e ideales de las multitudes” (pág. 65).
Es por esto que el delincuente distorsiona la consideración de los valores humanos, moral y socialmente maximizados, pero no asumidos.. es la forma de buscar mantener la primicia de sus pulsiones primitivas no domeñadas. ¿Pero en los técnicos, que ocurre? Si pensamos en ellos en una cuestión de tratamiento, indudable que nos enfrentamos en un proceso contratransferencial. De ahí la admiración con respecto a la productividad intelectual de los criminales. Por esto se les podía ver como inteligentes e incluso “ejecutivos de alto rango”. Cabe señalar, que la psicóloga que decía lo último señalado, algún día decía: sic. “Como extraño el solecito y el aire libre que respiraba”, cuando era comerciante en un “tinguis” de la colonia donde vivía; y actividad que desarrollaba mientras estudiaba y no tuvo trabajo en reclusorios.
Analizando lo anterior, es por ello que surge el interés cuando se encuentra, en la lectura el texto de Cicerón1, la cita siguiente:
“…es tanta su fuerza, que ni aun los que se alimentan de robos o maldades pueden subsistir sin alguna parte de justicia. Porque el que quita o defrauda algo a los mismos que le acompañan en los robos, éste ni aún en el latrocinio se hace lugar. El capitán de corsarios, si no reparte con igualdad la presa entre sus compañeros, o le matan o lo dejan; pues tienen también sus leyes los ladrones que guardan y obedecen. Por haber repartido con tanta fidelidad sus robos Barditis, famoso ladrón de Iliria (de quien hace mención Teopompo) vino a poseer inmensa s riquezas…” (pág. 55).
1 Marco Tulio Cicerón. 1984. Los oficios o los deberes de la vejez-de la amistad. 5ª ed. Porrúa“Sepan cuentos…” Núm. 230
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Llama la atención ese “…tienen… sus leyes los ladrones que guardan y obedecen…”, en razón de la vida carcelaría. Decía un interno sic. “es que hay cosas que ustedes los técnicos no deben saber, de lo que ocurre en población y que nosotros debemos de respetar”. A lo cual se le respondía, pero, y es usted quien dice que va a cambiar. Su forma de pensar es importante, porque en realidad refiere al mantenimiento de su conducta. Dando una imagen diferente de lo que es hacia un técnico penitenciario. ¿Pues no que quería cambiar? Lo que se puede observar es que no hay tal cambio y por lo mismo como área técnica, no se puede o se debe hacer una propuesta favorable para que sea externado de manera anticipada. Por si no fuera suficiente, también hay que reconsiderar, que se establecen secretos entre la población o entre internos. Pero, quien se adhiere a esa postura, está faltando en tratamiento psicológico, en especial de tipo psicoanalítico, está faltando al seguimiento de la regla de la asociación libre2 y con ello se puede considerar que hay falta en el seguimiento de instrucciones. Esto en tratamiento implicaría que no puede ser preliberado, porque no hay sustento en los cambios como sujeto. Por último, si por ello se mantiene la misma conducta que se tenía al ingresar a la institución y fuera de ella, solo puede significar que se mantiene su comportamiento. La consecuencia de esto sería la misma, la conducta inadecuada, el incumplimiento de las normas y la conducta delictiva. Con todo esto, el externamiento anticipado no es viable. Enfatizando la importancia y lo inadecuado del planteamiento del interno, se le cuestiona ¿y que es de lo que los técnicos no deben enterarse? Acaso no será de las agresiones, robos, extorsiones, consumo de drogas, violaciones o vejaciones que se dan entre la población del reclusorio. Se oculta lo que es “secreto a voces” pues todos, incluso los técnicos ya lo saben. En realidad se juega con una fantasía de que no se sabe la verdad, que la represión de su inconsciente trata de evitar el conocimiento de lo mismo. Su desinterés por el cambio y el lograr sin ese cambio el externamiento de la institución. Dirían lo mismos internos, de “ganarle a las áreas”. Situación que refiere a su vivencia personal pasada, en la cual siempre buscaron la transgresión de los límites y normas establecidas, en ese entonces impuestas por los padres o sus subrogados. Que se ha mantenido como adultos y en la misma reclusión. El “código delincuencial” es una repetición de esa conducta. Que aunque se diga “no se puede o no se debe”, el sujeto busca la manera de “poder hacerlo”. Agregando a esto el “secreto y la transgresión”. En lo personal, es de interés l inconsciente que se oculta. Todo lo señalado es lo manifiesto, que puede ser verbalizado, pero no lo latente3, que es necesario extraer a través del tratamiento analítico.
Cicerón afirma “El capitán de corsarios, si no reparte con igualdad la presa entre sus compañeros, o le matan o lo dejan…” actitud que se vuelve peligrosa para la integridad personal de los involucrados. En el “código delincuencial” esto es lo que se refiere a la justicia. ¿Pero hay justicia en repartirse lo “mal habido” que genero consecuencias
2 Cuando Sigmund Freud explicaba la regla de la asociación libre y las implicaciones de esta, señalaba que no puede omitirse ni por conveniencia personal o de otro tipo, el apego estricto a dicha regla. De hacerlo así, habrá un lugar que será utilizado por el inconsciente para ocultarse. La conciencia ve la conveniencia de guardare alguna aosicación, pero el inconsciente lo aprovecha para reprimir contenidos , deseos o etcétera.
3 Freud, S. (1900). Obras completas: La interpretación de los sueños. (José Luis Etcheverry, trad.). Buenos Aires. Amorrortu. vol. 4 y 5. Freud, S. (1926). Obras completas: ¿Pueden los legos ejercer el análisis? (José Luis Etchevery, trad.). Buenos Aires. Amorrortu. vol. 20. Freud, S. (1901). Obras completas: Psicopatología de la vida cotidiana (Sobre el olvido, los deslices en el habla, el trastocar las cosas confundido, la superstición y el error). (José Luis Etcheverry, trad.). Buenos Aires. Amorrortu. vol.6.
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peligrosas o difíciles a terceras personas? En esa justicia entre delincuentes, se olvida la procedencia y se parcializa el acto. Lo cual desde la psicología clínica implica la justificación o la racionalización; e incluso como en el caso de Cicerón la intelectualización. Siendo a fin de cuentas mecanismo de defensa4. Para esto no hay que olvidar que el mecanismo de defensa siempre es contra la angustia5. Esto implicán que aunque se habla de justicia se tiene la idea de que no hay tal. La justicia como concepto ético implicaría el bien de los demás, como lo señala Cicerón. La justicia debe implicar el bien de los demás. La justicia de los ladrones no es tal y en todo caso debería tener otra denominación pero no justicia. Tal vez solo repartición equitativa de los “mal habido”. De lo contrario se caería en el argumento de un interno, quien se dice “buen” padre, porque antes de su reclusión dejo coche, casa y cuentas en el banco para su familia; además de haber pagado la universidad particular de sus hijos. Pero el no considera que para hacer eso el cometió ilícitos en relación al tráfico de drogas, con lo cual favoreció la muerte de más de una persona por consumo de drogas, dejando viudas a esposas o concubina y en la orfandad a más de un niño. Su ser “buen padre” descansaba sobre un cerro de cadáveres. El interno justificaba su proceder de que él no obligo a nadie a comprar o consumir las drogas. Tal justificación cabría dentro de lo que Freud decía: que lo más costoso en la vida es la enfermedad mental y la estupidez humana.
Cicerón comenta, que “…tienen también sus leyes los ladrones que guardan y obedecen…”, y no solo como delincuentes, como en el caso del evento que se realiza en un módulo de alta seguridad, por la peligrosidad de los recluidos en el mismo; pero cantando con entusiasmo el Himno Nacional, en posición correcta de firmes y con la disposición patriótica. Son buenos mexicanos. Pocos son los que se niegan a participar en dicho evento. Sujetos que de antemano se han dedicado parte de su vida a la transgresión y la oposición hacia lo que estaría representado por el Himno Nacional, las figuras de autoridad o los derivados de las imagos paternas. Ello sería representativo de la ambivalencia de los internos hacia las figuras paternas o de autoridad. Por ello los internos refieren que cuando están en la cárcel pueden reconciliarse con esos padres con los cuales en algún momento de la vida tuvieron severos conflictos. Dentro de ellos incluso hubo golpes o cuando menos insultos. ¿Por qué si en ellos existe tan serio conflicto con la autoridad, pueden cantar el Himno Nacional? Debe ser motivado ese entusiasmo en relación a dos características la existencia de caracteres obsesivos y el placer de dedicarse al canto. No hay que olvidar que el canto es una actividad lúdica. En cuanto a la existencia del Superyo, este esta presente para la búsqueda de control, de la conducta y las emociones, así como del manejo del pensamiento, mediante la organización, con planeación y anticipación, como en el uso de los mecanismos defensivos de intelectualización y racionalización.
En sesión grupal, se pudo abordar también el tema de la reclusión, la cual en pocas palabras equivale a que esta debe ser como a los internos les conviene. Así uno de estos internos, constante y tenaz defensor de la misma. Considera que en su sentencia todo fue injusto, cinco años de cárcel por delito federal relacionado con delitos contra la salud; él y su coacusado llevaban un paquete de psicotrópicos, en el vehículo en que fueron detenidos.
4 Freud, A. (2006). El Yo y los mecanismos de defensa. (P. de Carcamo y C. E. Carcamo, trads.). Buenos Aires. Paidos. Biblioteca del hombre contemporáneo. 82.
5 Freud, S. (1926 [1925]). Obras completas: Inhibición, síntoma y angustia. (José Luis Etcheverry, trad.). Buenos Aires. Amorrortu. vol.12. Freud, A. (2006). El Yo y los mecanismos de defensa. (P. de Carcamo y C. E. Carcamo, trads.). Buenos Aires. Paidos. Biblioteca del hombre contemporáneo. 82.
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En una revisión de rutina, interceptados por un retén policiaco, preguntan ¿de quién es el paquete que se encontraba en asiento trasero? Sin perder el tiempo, el interno dice que no es de él, levantando ambos brazos, para reafirmar que él no es el propietario. De esta manera se adjudica la propiedad del paquete a su coacusado, después de todo él era el dueño del vehículo. Al comprobarse que eran psicotrópico. Son sentenciados y recluido en el C.P.R.S. Tlalnepantla. Profundizando el conocimiento del caso, del dueño del coche no era el paquete, lo cual es creíble. El encontró el día de la detención a su amigo en la calle; le ofrece llevarlo a donde vaya y le permite el acceso a su vehículo. Dicho amigo llevaba el paquete, pero no le dijo el contenido y el dueño del carro pregunto que llevaba. De esta manera, por una parte si es injusta la sentencia para el dueño del auto, después de todo él no sabía que llevaba las drogas. Por otra parte no es injusta, pues efectivamente estaba en su vehículo las sustancias prohibidas y la Ley dice: que la ignorancia no exime la responsabilidad. Él es responsable de las drogas o cómplice de su amigo que subió las drogas. Ante ello se le cuestiona, de ¿Por qué no le hizo algo a su amigo, si por su culpa él fue recluido? A lo que responde, que es algo que ya paso y además es un buen amigo. O ¿acaso hay que “cachear” a todo amigo que se sube a su vehículo primero o negarle el acceso al mismo en caso de relacionarse con un ilícito? Parece que la respuesta a ello es afirmativa. En casos de violación de menores, el delincuente suele ser frecuente que se defienda porque no sabía la edad de la menor, que se le insinuó y acepto voluntariamente la relación sexual. Pero en ellos también aplicaría la sentencia de que la ignorancia no exime la responsabilidad. ¿Entonces, un interno preguntaba irónicamente si tendría entonces que pedir primero el comprobante de su edad? A los cual se le contesta de la misma manera que sí, o cuando menos pedirle la credencial del INE, que justifica la edad de diez y ocho años y con ello la mayoría de edad.
Continuando el relato de los internos del delito contra la salud, el amigo dice que efectivamente, su encarcelamiento es injusto, al igual que su sentencia. Ante ello y a fin de confrontar su forma de pensar, se le reconfirma que en realidad si existió la injusticia, pero no como el l plantea. En realidad el dueño del vehículo se merece los cinco años de cárcel por confiar en sus amigos y no saber la clase de amigos que tiene; así como no tener la precaución de revisar a los que sube a su auto. Y el amigo no solo se merece los cinco años de cárcel, sino en realidad, haciendo justicia, debería tener como mínimo el triple de sentencia, quince años, no por delincuente sino por ser “mal” amigo. Porque no le comunico al otro lo que traía y que el decidiera si se arriesgaba o no. Enfatizando la confrontación se le resumía la interpretación que lo justo sería, el dueño del vehículo cinco años de prisión por tener un “mal” amigo y a este quince años de cárcel por se “mal” amigo, más que por delincuente. Confrontación que tuvo adecuado efecto sobre de ellos.
Desde otro punto de vista, en casos diferentes de farmacodependientes se retoma la justicia. Ellos pelean la cantidad de drogas que tenían en su poder, porque así lo marca la Ley. Pero en la vida sería una injusticia, pues la droga con la que fueron detenidos no fue la única que tuvieron en su poder. En el grupo, en el cual se trabajó esto, quien menos años de consumidor de drogas tenía, era de quince o veinte años. Si ellos buscan o pelean la justicia de la vida, porque no relaman que su sentencia sea acorde a la droga que han tenido en sus manos y que han consumido. N les convendría, irónicamente se les decía, porque entonces tendrían cadena perpetúa.

MTRO. PS. ALEJANDRO FABELA ALQUICIRA
C.P.R.S. Ecatepec
jaliscoafa@yahoo. com.mx

jueves, 3 de enero de 2019

NUEVAS REFLEXIONES SOBRE EL AUTOCONCEPTO


El presente documento se introdujo en la presente tesis de Maestría, por un interés personal. Habiendo incursionado en el tema del autoconcepto por segunda vez, quise que quedara planteado un tercer acercamiento a dicha temática.eso es lo que representa el APÉNDICE que se transcribe a continuación

APÉNDICE

NUEVAS REFLEXIONES SOBRE EL AUTOCONCEPTO.

Analizar la "amargura" (Alvarez e Iglesias, 2007), a esta se le puede ubicar como sinónimos la aflicción, según el diccionario de la lengua española. Este a su vez significa pesar o sentimiento. Los cuales a su vez significan sentimiento o dolor interior y arrepentimiento, en el caso del primero, en tanto que el segundo significaría conocimiento, estado afectivo, pena o aflicción (Ramón García-Pelayo y Gross, 2007). Desde esta perspectiva se introducen dos diferentes temáticas: el conocimiento y los sentimientos del hombre. Respecto a los segundos, se puede decir que son sentimientos que caracterizan a aquellos designados a la depresión[1] y a la vez nos refieren a lo interior del hombre, en otras palabras a lo subjetivo. En tanto que el conocimiento nos refiere a los procesos del pensamiento humano. Desde esta perspectiva se da una relación entre la "amargura" de Alvarez e Iglesias (2007) y el autoconcepto, entendiendo este como el conocimiento de lo subjetivo y los sentimientos del ser humano; de ese hombre que se mira en la sucesión de alteraciones a través de su vida. Pero, que a la vez, fue transformado. Esto es de interés, por el hecho de la permanencia, de lo que denominamos “las pasiones[2]”. Motivos, estas, de la metamorfosis en el texto de Ovidio.
En tanto que en relación al conocimiento subjetivo del ser, divino o humano transformado, es necesario ampliar su análisis a partir de un ejemplo. Y este se refiere a la mitología de Eco. Quien es una ninfa enamorada de Narciso; pero, por las características de este, condenada a ser despreciada en su amor y a amar sin ser correspondida. Fue castigada, por la diosa Juno, quien era distraída por Eco, con pláticas; para evitar que se diera cuenta, Juno, de las infidelidades del dios Júpiter, su marido. Por ello, a pesar de haber sido tan locuaz, no volvió a hablar ante nadie y nunca pudo callar después de que otro hablara; repitiendo solo su última palabra. Ella vivía oculta y no podía presentarse a los demás, excepto a Narciso; quien al rechazarla, provoco que esta se ocultara en el follaje y las grutas donde permanece. Su sufrimiento origino que su cuerpo se perdiera y solo permaneciera su voz, mientras sus huesos se volvieron piedra.
Esto permite concluir, que lo que permanece es la voz, o hay que decir, la palabra. Fundamental, por que es mediante ella, que una persona se describe o es descrita. Aunque lo físico o el cuerpo desaparezca, lo subjetivo no; y esto último, solo puede ser conocido por la palabra[3].
Eco, por su sufrimiento pierde su cuerpo y solo permanece su voz. En tanto que Narciso, al ver su reflejo en un lago y enamorarse de sí mismo, termina por fallecer. La relación con el autoconcepto se da, en el caso de Eco, por la voz, que podemos relacionarla con la palabra; misma que permanecen. En tanto que la imagen, en el caso de Narciso, puede fenecer, siempre y cuando la misma no sea descrita en palabras. De esta manera es posible que la imagen subjetiva no fenezca o desaparezca.
Si bien, como se decía de Freud (1900) y Lacan (2006) la imagen es más primitiva para la estructuración del autoconcepto, la palabra es la que da la permanencia del mismo. Las palabras han favorecido la transmisión oral del saber humano y mediante el sabemos de personajes y obras de la antigüedad. Recreándose con ello una imagen. Estas son plasmadas en palabras, permitiéndonos que mediante ellas imaginemos lo que ya, hace tiempo, incluso ha desaparecido. Al igual que Narciso y Eco desaparecen corporalmente. Pero en esta última permanece la voz, la palabra, y por ello, el mito de Narciso también.
Esto conlleva los puntos siguientes de importancia. El primero se relaciona con el autoconcepto. El mismo no tiene razón de ser si no es conocido por otro. Si no es comunicado a los demás, aunque sea a modo de eco. Y lo subjetivo, sin una comunicación, hacia los que lo rodean, no tiene sentido de ser. Ello incluso ocurre en el psicótico, quien verbaliza no para los demás, sino para los seres imaginarios en su ser. Aún Narciso, dialoga y habla consigo mismo, expresándose su propio amor. Pero, permanecer así, sería peligroso; en Narciso provoco su muerte. Por ello y por analogía, debemos decir que el autoconcepto, se genera en uno mismo, pero debe ser dado a conocer a los demás. Esos otros, que hablan del que se autoconceptua, confirman o rechazan lo que es su autoconcepto. Dejándonos conocer algo de ese ser, como así lo sabemos de la ninfa Eco. Con ello se leogra la trascendencia y permanencia.
Hablar de la imagen de Narciso y la transformación de Eco, retrae el recuerdo de Dorian Grey. En su cuadro hay cambios, incluso envejece, pero no el personaje de la novela. Esto significa que una imagen puede permanecer con menores e incluso sin modificaciones. Eliminándose aquello que no se quiere ver[4]. Así es la subjetividad y el narcisismo. Pero sin por ello importar, como en Dorian Grey, se evidencia lo interno y lo subjetivo de la naturaleza humana. Dorian Grey, no ve su imagen actual, jovial, pero si su maldad y perversidad. Es por ello, que la rechaza. No se niega a ver el cuadro, simplemente por que haya envejecido. Lo interior y subjetivo es aquí, como en el autoconcepto, fundamental para su estructuración. Así el único resto que de Eco queda, es la repetición. Es lo único que se sabe del ser castigado, el que fue condenado. Si analizamos esto, parece que nos sirve de apoyo para nuestra concepción del autoconcepto. Lo subjetivo, es fundamental, en la manera en como se concibe un sujeto a sí mismo. Y como determina su comportamiento. Y aunque es importante en ello, lo que dicen las personas que rodean al sujeto, el conocimiento de la interioridad, solo es posible por el mismo sujeto y mediante la palabra, aunque sea a modo de eco.
Por otra parte, no hay que dejar de lado otra línea de investigación. Al referir la "amargura", ya que se puede relacionar con diversos sentimientos que desde la psicopatología y ante su mayor intensidad estos se asignan a los cuadros clínicos denominados como la depresión, neurótica o psicótica, o la melancolía. Cuadros nosológicos en los que predominan dichos sentimientos y en los que también son frecuentes los autorreproches, las ideas de referencia del sujeto hacia sí mismo; y donde el sentimiento depresivo es considerado, desde el psicoanálisis, como la interiorización de la agresión por el mismo sujeto. La descripción de estos signos y síntomas los observamos en la psiquiatría (Bleur, 1960; Ey, 2006; Kolb, 1992; Fredman y Kaplan, 1975; Solomón y Vernon, 1972, etcétera) o en el psicoanálisis (Freud, 1917). Es necesario acotar aquí, una vez más, que al investigar la temática del autoconcepto ha surgido con frecuencia como temas, la adolescencia y la depresión.
Volviendo sobre dos preguntas anteriores de Alvarez e Iglesisas (2007), que son: ¿a que se refiere el autor con la "vejez perjuiciosa"? y ¿cual es el propósito de ese "mirarse"? A manera de respuesta de la segunda pregunta hay que retomar una cita de Alvarez e Iglesias (2007):

"...Y abandonado a esa condición miserable habrá de buscar (el hombre) una manera de salvación; explorará la existencia de algo que en ese hervor eternamente fugitivo tenga la posibilidad de la permanencia en el centro del derrumbe" (pág. IX).

La “exploración”, señalada por Alvarez e Iglesias (2007), es considerada como una función del yo, importante en la integración del autoconcepto. Y la “permanencia” que significa: sin cambios también se citan por Alvarez e Iglesias (2007) quienes dicen:

"...cambios evidentes para todos; cambios tan obvios en su aparición que pueden llegar a pasar inadvertidos a quien los presencia o los padece" (pág. XII).

Con ello se da una permanencia a la propia autoconcepción. Donde es importante el señalamiento de que son inadvertidos por que se esta “acostumbrado” a ellos o su cambio es mínimo[5]. Lento pero progresivo, que no es notado por la conciencia. Tal como pasa con el crecimiento del ser humano. Este cambio es mejor notado por los que están ajenos o lejanos a quien crece, que para aquellos que viven y conviven cotidianamente con el ser en crecimiento.
En su estudio introductorio, de la obra del filósofo Descartes, Francisco Larroyo (1984) aborda en la temática de la duda metódica, el tema de la autoconciencia, señalando que la misma es un "recurso filosófico" (pág. XIII) para investigar la verdad; más no da una definición particular de la misma. Sin embargo, por el contexto de su escrito y el pensamiento descartiano, este se refiere a la indicación de su silogismo "yo pienso, luego yo soy", en el sentido de que

"...Sí el hombre quiere investigar la verdad, debe examinar, en primer término, su propio intelecto, su razón..." (pág. XIII).

Debe reflexionar, examinar y analizar su persona y en particular su razón; debe someterse a sí mismo a la duda metódica antes de llegar a la certidumbre de su persona o de las cosas. Así, la autoconciencia significa la conciencia de su persona o de su razón; de aquello que según Descartes es la esencia del yo, los pensamientos.
La estructuración del autoconcepto inicialmente se da por imágenes[6] pero se concluye al final con las ideas y las palabras. Siendo las últimas las que darían mayor permanencia a la definición del autoconcepto. La imagen puede destruirse, olvidarse, desecharse o transformarse, pero la palabra le daría permanencia por más tiempo. Así, Eco, físicamente desaparece y Narciso también con su muerte. Pero la voz de Eco permanece, aunque sea como eco, y en la historia de Narciso también.
Con respecto a la permanencia del autoconcepto, no debe olvidarse que en A comprehensive dictionariy of psychological an psychoanalytical terms, afirmaba que “...en cualquier momento dado...”  esta presente el mismo. Lo cual permite suponer que el mismo no se pierde. No hay que construirla cada vez que se le requiera sino que esta permanece. Por supuesto para ello es importante tener presente a la memoria.
Otra conclusión que puede derivarse, es el hecho de que, lo que los demás afirman o dicen del autoconcepto de una persona es relevante, pero la interioridad o subjetividad también lo es.
De esta manera, aunque lo físico o el cuerpo desaparezca, lo subjetivo no; y esto último, solo puede ser conocido o permanecer a través de la palabra. Así adquiere sentido la historia de “Dorian Grey”, de Oscar Wilde (2008), donde el cuerpo o la imagen del cuadro cambiaba, pero no así lo “maligno o perverso”, que había en su semblante, reflejado y permanente en el rostro del cuadro.
Desde esta visión, el autoconcepto no tiene razón de ser si no es conocido por otro. Si no es comunicado a los demás. Lo subjetivo, sin una comunicación, hacia los que lo rodean, no tiene sentido de ser.
En conclusión, lo interior y subjetivo[7] es aquí, como en el autoconcepto y su desarrollo, fundamental para su estructuración. Dando con ello sentido o mayor garantía, de que lo referido al autoconcepto es real al definirlo, desde la perspectiva del mismo sujeto.
Una conclusión más, es que solo viviendo en sociedad se puede llegar a tener un yo social, que implica la identificación del yo con la sociedad en que vive.
Ampliando algunos conceptos, es importante para Díaz Portillo (1998) quien aborda diferentes problemas de la psíque humana, como la escisión que es de interés en relación al autoconcepto. Ella cita:

“...En la escisión encontramos una disociación entre las funciones del yo, gracias a la cual se oponen o se enfrentan unas a otras, debido a identificaciones con objetos contradictorios cuya unión traería por consecuencia su destrucción de uno u otro, siendo ambos necesarios para la sobrevivencia, o estabilidad psíquica del sujeto. Este es el mecanismo que subyace en la personalidad múltiple, en la cual emergen temporal y sucesivamente a la conciencia cada uno de los aspectos escindidos del yo...” (pág. 20).

El primer aspecto que resalta es:”...cada uno de los aspectos escindidos del yo...”, por la conformación de una unidad a partir de secciones diferentes pero articuladas entre ellas. Partes que se hacen evidentes en la “personalidad múltiple”. Si bien ellas no dan pauta a diferentes áreas de la vida del ser humano, si a diferentes partes dentro de sí mismo.
Al hablar del autoconcepto, se le divide por áreas en las cuales cada personalidad que Sybil “vive”[8], correspondería a diferentes áreas de su propio autoconcepto. Pero en el caso de la personalidad múltiple nos topamos con más de un sujeto mencionando o denominado dentro de la mente de un solo ser humano. Por ejemplo, en el caso de Sybil[9], sus personajes de Sybil, Pegy Ann, Pegy Lou, Marsha, etcétera, hasta llegar a dieciséis personalidades diferentes. Todas ellas con características diferentes, comportamientos, actitudes o incluso aprendizajes diferentes; ejecutados por cada personalidad pero desconocidos para las demás conscientemente. Es decir, que no se tienen muchos autoconcepto y que la concepción de lo mío de William James sigue siendo válido. Por mecanismo de defensa de disociación se pierde el conocimiento consciente de una parte de la persona o de su autoconcepto, pero ello no significa que las otras se hayan perdido. Según S. Freud (2006) estas permanecen en el Inconsciente, o de acuerdo a Ey (2006) en la memoria. A pesar de la disociación seguirían siendo míos, en el caso de Sybil los demás personajes, sin importar la conciencia sobre de ellos. Además de que no hay destrucción de esas partes disociadas aunque si una caracterización particular[10]. Dándose de esta manera una sobrevivencia o una estabilidad psíquica[11]. Desde esta postura Disociación y destrucción psíquica son fenómenos diferentes. En el caso de la confusión mental si se puede hablar de una destrucción pero no así en la disociación[12] como mecanismo de defensa.
Más que, de  “...destrucción...”, se debe hacer referencia a fenómenos de anulación, cancelación, neutralización, disociación, etcétera. Para eliminar la contradicción que se introduce en el texto y en la psíque humana.
Por otra parte Díaz Portillo (1998) da relevancia también a los aspectos verbales y no-verbales como parte del conocimiento del sí mismo o del autoconcepto.
La capacidad de “escrutinio”[13] del paciente que es sometido a una entrevista o a tratamiento  terapéutico es importante para Díaz Portillo (1998) quien afirma:

“...El contenido de la entrevista incluye para los autores, tanto los elementos verbales como los pre-verbales, así como las intervenciones específicas del entrevistador, las que son motivo de escrutinio, expresado a través del cuestionamiento de sí mismo. Por ejemplo, ¿porque formulé de tal manera esta pregunta?...” (pág. 27)

Con tales preguntas sobre la misma persona, de acuerdo a la técnica de entrevista señalada por la autora aquí, el paciente será llevado a generar un conocimiento de sí mismo. Fundamental para este, el autoescrutinio del autoconcepto, sea ello tanto en la salud o en la enfermedad mental. Aunque claro, ello con diferentes repercusiones y caracterizaciones[14]. Es decir, que lo verbal y lo no-verbal no tiene sentido sin esa labor de escrutinio, que pone de manifiesto el conocimiento de uno mismo. Esta parte es de importancia, por que en relación al autoconcepto no basta el verbalizar sobre las características o partes que lo integran, sino que es necesario llegar a una conciencia de los mismos y con respecto de uno mismo. Desde esta perspectiva, no basta tener claridad de conciencia, considerando a la misma como función intelectual superior, para tener una autoconceptualición, sino que es de importancia la capacidad de ser conciente de si mismo, en el sentido de conocerse y tenerse como objeto de reflexión a sí mismo. Darse cuenta de lo que es como ser humano.
Cercana a dicha labor de escrutinio, señalada por Díaz Portillo (1998) en la entrevista, está la función de autoobservación sobre la cual dice:

“El silencio... Tal conducta es indicio no sólo de la importancia que tiene determinadas personas en la conflictiva de motivo de consulta, sino también de la existencia de intensos mecanismos proyectivos y negadores, con la consecuente carencia de insight (conocimiento subjetivo experencial), de la existencia de conflictos psíquicos, que incluye la puesta en juego de las funciones  yoicas de auto-observación...” (pág. 72).
  
En especial, ante determinadas circunstancias, dichas funciones son puestas en acción por el sujeto, por ejemplo ante el silencio, que moviliza los mecanismos defensivos de proyección y negación. Mismos que obstaculizan la capacidad de conciencia personal de los sujetos. Capacidad que es de importancia para poder darse cuenta del mundo y de uno mismo. Las capacidades de conciencia y autoobservación[15] son de importancia y sin posibilidades de disociación para que se favorezca la conformación del autoconcepto. De esta manera la autora puede decirse que concluye afirmando:

“La conciencia es la capacidad de percatarse de sí mismo y del medio ambiente...” (pág. 168)

Antes de abandonar la anterior cita, se debe considerar un punto de análisis más. Esto se refiere al “cuestionamiento”, que el sujeto entrevistado se hace sobre de sí mismo durante la labor de “escrutinio”. Cuestionamiento que se relaciona con el preguntarse a sí mismo lo que le acontece o lo rodea. Ello es de importancia porque implica no solo el verbalizar sino el preguntar. Tales preguntas dan la posibilidad de trascender la simple autoobservación como medio de conocimiento de sí mismo. Lleva a la visualización o a la autoobservación interna. El ser humano se conoce porque se puede ver (autopercibir), pero también por que reflexiona sobre de sí mismo.
Desde una perspectiva diferente, pero permitiendo reflexionar sobre el autoconcepto, es de importancia la cita de Díaz Portillo (1998):

“Los enfermos psicosomáticos carecen frecuentemente de la conciencia de sufrimiento psíquico, necesaria para permitir una primera aproximación fluida y fácil (en el tratamiento)... El sufrimiento físico consciente, se mantiene aislado de los conflictos psíquicos que lo producen...” (pág. 66)[16]

Desde los padecimientos psicosomáticos también se puede enfocar uno de los aspectos que son difíciles de tratar en el tema del autoconcepto, el yo físico o el aspecto físico del sí mismo. Esto es retomado por Díaz Portillo (1998), como aquello de lo que no se tiene conciencia de sufrimiento, o de enfermedad, por estar “aislado de los conflictos psíquicos” del enfermo. Ello daría la dificultad dentro de la concepción del autoconcepto, porque lo aislado corresponde a lo psíquico. Así, por ejemplo, en el caso de los enfermos psicosomáticos se da el reporte de la dolencia física, pero no se le relaciona con los aspectos psicológicos del hombre. Se les encuentra divorciados de los mismos[17].
Aquí hay una separación (disociación) entre dos aspectos: la dolencia y la causa. Si se planteara a un paciente con colitis, se diría, que ha aprendido o le ha sido comunicado, que la causa de su dolencia es la irritación del intestino grueso; que provoca una inflamación dolorosa en la zona abdominal. Y tiene razón, si conoce la etiología física. Pero, sí se insiste en la causa que lleva a tal irritación, una segunda explicación sería, que es por la secreción de los jugos gástricos, que a cierto plazo lesionan las paredes o mucosas intestinales; manteniéndose de nuevo el aislamiento de la dolencia física y del motivo físico que la provoca. Solo si preguntamos cuál es el motivo de dichas secreciones, por cierto tiempo y en mayor cantidad de lo esperado, podemos acceder al hecho de que hay otra causa, como lo son los factores psíquicos.
De estos últimos, un motivo puede ser el estrés, la tensión o la ansiedad. Si bien ello es el motivo de la reacción psicosomática, también hay que preguntar cual es el motivo del estrés, etcétera. De ello se podría decir,  la vida actual. Pero indudablemente no el único.
Esto permite plantear, que si bien el autoconcepto es único y se le considera como una unidad, la conciencia del mismo siempre es parcial. El ser humano, no posee la capacidad de ser consciente de la totalidad de su autoconcepción. Dándose esto solo por la capacidad de la consciencia o bien por la intervención de los mecanismos de defensa, que parcializan la capacidad de consciencia[18].
Partiendo de los conceptos elaborados por Díaz Portillo (1998) es de importancia otro fenómeno que ocurre en el hombre y que tendrá impacto en la estructuración de su autoconcepto. Este es la “comparación”.
La “comparación” se puede dar de dos maneras diferentes, que si atendemos al desarrollo del presente capitulo se relaciona con lo interno o subjetivo y lo externo o social. Dentro de lo interno o subjetivo se puede considerar al superyó, el ideal del yo y el yo ideal (S. Freud, 1920), que implica las introyecciones que el sujeto ha hecho suyas y que se relacionan con sus vivencias en el desarrollo y en su interacción con las personas que lo rodean. Al hacerlas suyas conforman los modelos o imagos, de las cuales estructura el hombre su identidad o su autoconcepto. Su prototipo son las imagos paternas.
Sí se tiene presentes las imagos paternas, se da lugar al surgimiento de la segunda forma de comparación y que permite la emergencia de los que Díaz Portillo (2000) llama la “imagen social”, de una persona. Lo cual corresponde al yo social de Fitts (1965).
Esta última muy congruente con los que en psicoanálisis se conoce como contenido manifiesto, en tanto que lo subjetivo se complementaría con lo latente como contenido, que particulariza los manifestó. Contenidos, ambos que son cognocibles mediante el uso de la palabra. Que en la técnica psicoanalítica se da mediante el uso de la asociación libre.
Por otra parte, si bien es cierto que la imagen social influye o determina el autoconcepto, es importante señalar que la pertenencia pasiva al grupo no configura al mismo. Es desde la participación activa, inconciente y latente, como se integra dicha autoconcepción. Por esto es importante retomar la construcción de instrumentos psicométricos de acuerdo a Thorndike y Hagen (2006), pues con ellos se introduce nuevamente dos mecanismo de defensa, señalados por Fiorini (2006), que son la negación y la proyección. De importancia ellos, porque parcializan, distorsión o particularización del autoconcepto. Dando de tal manera el “Poner distancia” a que se refieren Thorndike y Hagen (2006) y la “deseabilidad social” Thorndike y Hagen (2006). Mediante la cual el sujeto dice lo que cree, quiere o le conviene decir. Creando las contradicciones entre el autoconcepto real y el personal. A lo cual el mecanismo de proyección contribuye también.
Avanzando, es de importancia retomar a José Luis Valdez (1991), quien cita:

"...la memoria necesaria para el uso del lenguaje... que organiza el conocimiento que una persona posee acerca de las palabras y otros símbolos verbales, si sus significados y referentes, acerca de las relaciones entre ellos y acerca de las reglas, de las formulas y algoritmos para la manipulación  de estos símbolos, conceptos y relaciones".

Si bien, es cierto que los conceptos, el lenguaje y las palabras, son fundamental también debe tenerse en cuenta su significado. Porque es algo de lo que da la dificultad para su evaluación y conocimiento. Desde esta perspectiva, al hablar del autoconcepto, no se puede omitir la consideración de los símbolos y los mecanismos de la formación e los procesos psíquicos descritos en la interpretación de los sueños por S. Freud (1900). Válidos para los procesos mórbidos y para los “normales”. Con ello se retoman los significados sociales y personales[19] de las mencionadas autoconcepciones.


[1] En el DSM-IV-R se les denomina como trastornos del afecto.
[2] Reild, 2002.
[3] Lacan, 2006. De manera similar, en el texto de “Dorian Grey” de Oscar Wilde (2008), el cuerpo o la imagen del cuadro cambiaba, pero no así lo “maligno o perverso”, que había en su semblante, reflejado y permanente en el rostro del cuadro.
[4] Informalmente, en la aplicación de prototipos del cuestionario o de los item para medir el autoconcepto, en especial en los reclusorios, encontramos como autodescipciones de ellos las siguientes: la honradez, la honestidad, la nobleza, ser trabajadores, ser buenos, la tranquilidad. Calificativos, que por el hecho de involucrase en un delito, sin profundizar en sus sus historias clínicas, no están presentes en ellos.
[5] Powell, 1975.
[6] O la visión, como lo indica el diccionario de la lengua inglesa, A comprehensive dictionariy of psychological an psychoanalytical terms.
[7] Díaz Loving, Reyes Lagunes y Rivera Aragón. (2002); José Luis Valdez (1997).
[8] De ahí el marco referencial externo de William H. Fitts (1965), pero también la alusión al marco referencial interno.
[9] Película y libro.
[10] Cuando Freud (1914) o Fiorini (2006) afirman que el análisis favorece la descomposición del síntoma, después de período de reelaboración se genera una nueva síntesis o una nueva unidad. Ella conserva restos de la unidad anterior, pero tiene lo nuevo de la reelaboración.
[11] Es congruente dicho planteamiento en relación de que la emergencia de la psicopatología es una forma de establecer un equilibrio aunque el mismo sea patológico. En psicoanálisis lo retoma S. Freud (1926) en las formaciones de compromiso, denominación que da a los síntomas, o Ackerman (1978) y Minuchin (1986) en los dinamismos o en la terapia familiar.
[12] Para comprender mejor esto, es de importancia retomar los señalamientos de Patiño (1980) quien afirma que en las psicosis y por supuesto en las neurosis, no hay una alteración de la capacidad de conciencia, sin importar la sintomatología que se presente. Para el, estrictamente, no hay alteración de la capacidad de conciencia como función. Sino que la alteración se da cuando la misma se relaciona con otras funciones. Para él, la conciencia da al ser humano la posibilidad de percatarse de sí mismo y de su medio ambiente. Es este percatarse lo que se ve afectado, cuando otras funciones del yo se ven alteradas y posibilitan que la información y el procesamiento de la misma sea de manera particular. Por ello el autor, a modo de ejemplo, dice. “Aunque en la esquizofrenia existe conciencia clara... toda afección que ataque los pilares de la conciencia... necesariamente perturba la posibilidad del hombre enfermo de percatarse de lo que ocurre en sí mismo y en el medio y reaccionar en forma adecuada ante lo que acontece” (pág. 104).
[13] Aunque usando términos diferentes, Fiorini (2006) hace una referencia similar en su conceptualización de los niveles y dinamismos del cambio. El afirma que el proceso de indagación y verbalización de lo vivido favorece el proceso de objetivación.
[14] Diversos autores (Nava, 1986; Gómez, 1992; Galindo, 1993) mencionan la importancia de la enfermedad mental o el etiquetamiento del sujeto en relación a su autoconcepto.
[15] Blos (1975), Mahaler (1980), Kernberg (1999), Reich (2006), Ey (2006).
[16] Dicha cita nos parece además de importancia si la relacionamos con la conciencia de enfermedad)
[17] Quizás aquí sea de importancia retomar a S. Freud (1916) en su “Introducción al narcisismo”; donde afirmaba, que ante la existencia de una dolencia física, toda la libido se retrae hacia ese malestar orgánico. Perdiendo interés con ello el mundo que rodea al sujeto y el mismo sujeto. Por supuesto que esto es, en relación a cualquier otra parte de si mismo que no sea su dolencia física. Pero una vez pasado dicho estado se cae fuera de conciencia el interés por el cuerpo. Solo si hay dolor intenso se mantiene el interés por el cuerpo. De lo contrario no hay interés por el mismo. Esto hace, que a pesar de parecer ser algo de mayor objetividad y aprehensibilidad no lo sea en realidad. O acaso hay que reflexionar en el hecho de que lo físico es lo primero que el ser humano conoce o autoconoce al diferenciarse su yo de su no-yo. Esto crea un mecanismo en el cual media el olvido. Ello es como cuando una persona aprende a manejar una bicicleta. Al mecanizar los movimientos, después los ejecuta sin tener que observarlos o tenerlos presentes en la consciencia.
[18] Tal como lo indica S. Freud (1920), en su descripción de múltiples fenómenos psíquicos del ser humano, al delimitar su tópica descriptiva del aparato psíquico.
[19] El código subjetivo de José Luis Valdez, 1997.